Silueta javier hernandez original

Pases de pecho

Javier Hernández

Balompié

Seguimos en ambiente de verano con todo lo que conlleva y creo que esto ya lo he explicado columnas atrás, pero nos faltaba un clásico: el mundo del futbol.

 

 

Años pretéritos lo soportaba, ahora ya no. En estos días me paso el día oyendo hablar de que fulano ficha por el club que siempre soñó (es mentira son unos mercenarios) y que mengano vuelve a su casa, la que siempre añoró y le vio nacer futbolísticamente hablando (también es mentira, no le han pagado más en el otro club). Por lo tanto, todo o prácticamente todo de lo que oímos o vemos en esta “Tómbola de Verano” solo tiene una explicación: DINERO.

 

No hace falta ser un espabilado, ni un avezado fisonomista de casino, para descubrir o adivinar, que el padre de Messi o Neymar, -entre cientos de casos- nos va ha hacer trampas.

 

El escenario es muy fácil: sala de juntas de la institución deportiva. Se reúnen: presidente del club, directivo, agente del jugador, y un familiar directo; padre o hermano. Anteriormente a esta reunión un rotativo nacional de relevancia ha calentado el fuego más importante: “la masa social”, ósea, la que paga.

 

Y de todo este juego nace un nuevo millonario transformado en futbolista, al que a partir de adora veneran como a su Virgen y al que suplican que no les abandone. Te digo la verdad: el futbol no solo es el opio del pueblo como siempre se dijo, es una historia interminable de mentiras y horteras.

 

Señores esto es lo que hay. No he querido personalizar con nombre y apellidos el caso, pero es el pueblo en su capa más media o profunda (obreros, parados e inmigrantes), a los que les oyes en sus tajos o conversaciones de tabernas defender y demostrar que 80 millones de euros son rentables por un jugador...

 

Lo que si les prometo, sin ser montesdeoca, es un otoño muy caliente, y ya verán cómo no engaño.

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