Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Treguas

Aunque ocurre todos los días, se nos escapa la salida del sol. No hay tiempo. Nos perdemos ante la ausencia del silencio y los muros mundanos me esconden el horizonte, por eso necesito colocar un silencio al compás del tiempo porque no es urgente otra cosa.

Demasiados abismos para el desafío del equilibrista que camina por una senda desconocida, anhelando suspenderse o templarse mucho por algún tiempo el dolor u otra cosa que mortifica por eso busco una mañana del domingo para darme una tregua.

 

Ya está aquí el lunes. Se nos acabó la tregua. Volverán las carreras del miedo de esos niños en Gaza que aprovecharon la última tregua para hacerse junto a su familia con suministros o para buscar a los desaparecidos, aterrados por el miedo a ser señalados para formar como escudos humanos sabiendo que eso no frenará la sed de quien apela a la legítima defensa. Y los demás esperando a ver si unos y otros se cansan de matar por algún tiempo y dejan pendiente lo que quede de guerra.

 

Por el este de Ucrania también se han concedido entre los contendientes un cese de hostilidades para que se puedan recuperar los restos  de esas 298 víctimas del avión malasio que estalló como consecuencia del impacto de un misil que parece no tener dueño, abriendo una herida que jamás se cerrará para las familias que vieron fuego en el cielo. Y durante la tregua pensarán en sanciones económicas sabiendo que es hipócrita cargar contra los que siempre están en punto muerto.

 

De este lunes no se escapa Pujol y su tregua con el fisco que duró más de treinta años para confesar que escamoteaba la pela en paraísos fiscales para, por supuesto, no contribuir con el malvado estado español que nos roba y mientras tanto dando lecciones a todos y de todo con la arrogancia de quien se sabe sobre un pedestal  de malas hierbas. A los profundos cambios que se han producido en la España constitución en el orden económico, social, cultural y político está pendiente el desprecio y rechazo social profundo a la corrupción para que “los miserables” dejen de doctorarse a diario.

 

Y llegarán otras nuevas treguas, suspendiendo armas, cesando en hostilidades por un determinado tiempo entre los que tienen rota o pendiente la guerra. Cerrado el paréntesis volverá la insistencia en el error, el horror y en la porfía sin ininterrupción, recurriendo a la verdad cuando se anda corto de mentiras.

 

Buscaba una tregua para disfrutar del horizonte desde lo alto del precipicio, para un momento de lectura, para escuchar al silencio, para conocer a quien te reconoce, para acompañar sin más al que te espera, para estrechar la mano de la amistad y para disfrutar de lo que tengo, y así seguir flotando asomado al vacío de la metáfora del día a día.

Comentarios

chamorro 04/08/2014 10:56 #1
Por una de estas casualidades de la vida,me he topado con esta pagina y mi sorpresa es ver que Quintero tiene su columna aqui, la he leido y todas las que estan en esta pagina, tu trabajo me gusta discrepo en algunas cosas pero muy interesante, a partir de ahora las seguire con atencion.

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