Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Está y no se ve: los ausentes y el pago sin IVA

Los españoles no ahorran, se lo gastan todo en impuestos.  De esto nos quejamos cada vez que llega la hora de rendir cuentas ante el fisco, como ocurrió la semana pasada al presentar las autoliquidaciones y declaraciones correspondientes al último trimestre del ejercicio 2013 para empresas y autónomos.

Con la nómina sucede lo mismo, que a los devengos se ha pegado como una lapa un capítulo de deducciones llamado I.R.P.F. que nos recuerda cada mes que tenemos que disponer de un plato más a la mesa aunque el comensal no esté invitado, que Hacienda somos todos, aunque unos más que otros.

 

Pero como ocurre en otros tantos sumarios, aquí también son más importantes los ausentes. La administración nos ha recordado que lejos de corregirse, cada vez gana más peso en España la economía sumergida, los “trabajitos en B o en negro”, esos que todo el mundo conoce pero nadie lo reconoce.  La cosa pública, con el Ministerio de Hacienda a la cabeza, nos ha vuelto a recordar, aunque creo que no hacía falta, que va a intensificar sus esfuerzos para aflorar todo ese dinero que los defraudadores han decidido ocultar y que va en detrimento de poder dedicar más recursos a la sanidad, a la educación, a la investigación, a la mejora de las vías de comunicación, etc. Hay quien afirma, no sin parte de razón, que la posibilidad del “sin IVA” está tan arraigada en la marca España que seríamos capaces de ofrecer a Pepi, la cajera del súper del barrio, la posibilidad de cobrarnos la mantequilla y el arroz en efectivo -nada de tarjetas- si nos descuenta el IVA, y si se cierra en banda y nos apura mucho intentar negociar la mitad con y la otra sin.

 

Los hay también que se escudan en decir que siempre pagan los mismos, o que para que se lo lleven otros en crudo mejor dejarlo en la saca propia, o que todo esto es fruto de una mala política fiscal que castiga a los que menos tienen, a las clases medias y favorece a las más altas. Y de nuevo sale a colación la larga lista de casos de corrupción y el clamor ¡que devuelvan lo que han robado! y del mal uso que en muchos casos se ha dado al dinero que como contribuyentes hemos aportado y recaudado para el Gobierno. Decía el profesor Enrique Fuentes Quintana  que se “hacía mucho por corregir el fraude fiscal, pero muy poco por tratar de ver cómo se administra mejor el dinero recaudado a través de los impuestos”.

 

De los ausentes también se habla y mucho cada vez que un colectivo decide reunirse para darse un homenaje y dedicar la mayor parte del tiempo a poner en valor las carencias del producto de la competencia, aunque siempre quedará para la posteridad la foto, que retrata al que está, y que en muchos casos dignifica a los ausentes aunque sea por aquello de “el que se mueva no sale en la foto”; ya lo dicen nuestros mayores al hojear un periódico que la vista no les alcanza más que para ver las letras gordas y los santos.

 

También causan algún que otro disgusto esas ausencias que se cometen cuando llegado el momento de las dedicatorias y los agradecimientos, con motivo de la entrega de premios, presentaciones, nombramientos o pregones, donde el protagonista deja en el olvido –intencionadamente o no-  a los que siempre se lo tendrán en cuenta y no dejarán pasar oportunidad de recordárselo.

 

Siempre nos quedará el consuelo de no estar ausentes el día de nuestra despedida definitiva y así aprovechar el ratito del velatorio y del funeral para pasar lista, lamentando no tener la posibilidad de pedir silencio ¡que hay un muerto coño! y no poder levantarse -por suerte para algunos- para cerrar la puerta de una puñetera vez y así descansar en paz.

 

Por cierto, ¡Feliz año del caballo! para todos los chinos que cada vez están  más presentes y no sé si también ausentes, y para todos los que vivimos bajo el nuevo año lunar, oportunidad que aprovecho para pedir que nos dejemos de tanta burrada en el mundo y de dar coces y tainas los uno contra los otros. 

Comentarios

Ozzzu!! 03/02/2014 11:33 #1
El I.R.P.F. puede ser un comensal más en la mesa, pero todos sabemos que donde comen tres comen cuatro, eso sí, comen menos, pero consiste en que nadie pase hambre

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