Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

“El cholismo”, brillante campeón

Vaya por delante mi enhorabuena al Atlético de Madrid y a sus aficionados por la décima Liga ganada por méritos propios, logro que no puede ser el único de la temporada si el próximo sábado le suman la Champions.

Estas dos competiciones no engañan, el que llega al final con opciones es aquel que ha sido más regular. Confieso que como aficionado merengue me he quedado con las ganas de saber cuál hubiese sido el devenir del partido, de la actitud de los jugadores del Barcelona y de las reacciones del respetable Camp Nou, si el Real Madrid también hubiese tenido opciones de optar al campeonato en la última jornada.

 

Sin dejar a un lado todo lo que en lo puramente futbolístico nos ha dejado la temporada, en lo referente al juego, los sistemas utilizados, o del rendimiento de la plantilla del Atleti, si hay un nombre en la boca de todos los aficionados, atléticos o no,  es el de Diego Simeone, la figura clave, el más coreado en el baño de masas en la Plaza de Neptuno, junto al de Luis Aragonés. Presente y pasado se dieron la mano para seguir escribiendo su manera de ser, su manera de ganar sufriendo, su devoción y su corazón.

 

El título de Liga ocupará el lugar destacado que le corresponde en las vitrinas del club y en el corazón de los aficionados atléticos, pero quizá de lo que más se hable durante mucho tiempo, más que del éxito deportivo que aquí también es efímero, es de ese fenómeno “el cholismo” que nos ha dejado durante la temporada frases que han calado hondo,  y que a buen seguro serán utilizadas en muchas escuelas y clubes de fútbol donde trabajan con los que sueñan con llegar a ser algún día como sus ídolos.

 

El tantas veces repetido “partido a partido”, “siempre hay que creer y nosotros creemos”, “el esfuerzo es innegociable”, o “en el diccionario, esfuerzo aparece antes que éxito” han contagiado a sus jugadores de tal forma que el trabajo, jugar en equipo, estar muy juntos, y la solidaridad en el campo, han podido con la otra idea del “ya caerán” con el que se manejaban y contaban los equipos rivales y sus aficiones. Con la muerte de Luis Aragonés se recuperó también para la causa del Cholo y de sus fieles jugadores su máxima en el fútbol para repetir una y otra vez como estribillo de una canción: “ganar, ganar y ganar y después ganar”.

 

Por todo esto, sospecho que el brillante campeón es Simeone y que “el cholismo” será algo más que una forma o práctica futbolística a aplicar más afuera de los campos de fútbol, unas veces para enfrentar al esforzado contra el cobarde, a lo esencial contra lo accidental, al trabajo en equipo contra el individualismo, o para perseguir retos superando las dificultades; ideas con las que la estrategia del marketing comercial o político ya trabajan y que se verán reforzadas con la ayuda de un deporte tan pasional como popular en todo el mundo.

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