Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

Carta a los Reyes Magos

Todos los años, semanas antes de la llegada de la Navidad, ya tenía pensados y ordenados la lista de regalos de la carta a los Reyes Magos, pero este año no acabo de rematar ni la lista ni el formato con el que hacer llegar mis peticiones a los Tres Magos. Quizá sea por aquello de que con el paso de los años cuesta más empezar escribiendo acerca de cómo me he portado a lo largo del año y en consecuencia si me merezco el regalo que me gustaría recibir el 6 de enero.

Si aquellos Magos de Oriente, de los que nos habla la Biblia, denominados así porque en aquella época se les conocía como “magos” a los “sabios” o astrónomos, sus Majestades del siglo XXI tienen muchos más medios, por eso no conviene engañarles no sea que de la saca me entreguen un buen puñado de ese carbón dulce que me pide un cambio de actitud.

 

Como no tengo motivos para quejarme de los muchos regalos que me han ido dejando cada madrugada del 6 de enero, porque lo contrario sería un vicio cuando menos egoísta, y además tengo de mucho más de lo que necesito, he pedido para mi smartphone uno de esos brazos telescópicos, que hasta hace poco me parecían una excentricidad de los chinos, que fomentan el gran egocentrismo que padecemos, para así, a fuerza de selfies, acabar viendo todo lo que ya no me veo en los espejos.

 

Un año tuve la suerte de trabajar para los Reyes Magos de Oriente durante una Cabalgata de Reyes repartiendo caramelos durante el recorrido, que algunos me devolvieron con notable puntería, y durante la ocupación de prestadillo de su trono durante la recepción real a los más niños estos me fueron contando sus peticiones, los que podían pues a otros no logré sacarles ni un sola palabra cuando no un llanto -he de pensar que por los nervios o por la barba postiza- y yo me llevé para siempre el regalo de unas miradas y sonrisas como las que me formarían en mi desarrollo vital.

 

De lo que espero no olvidarme esta noche es de dejar a los Reyes y a sus camellos, a los que el próximo año es posible que se sumen un séquito de drones si la legislación se lo permite, un poco de comida y sobre todo de agua, para ayudarles a pasar los muchos sustos que les damos, y para agradecerles la renovación de mis regalos y pedirles para todos más trabajo, más salud, más amor, menos soledad y tristeza, más solidaridad y más paz.

 

Y después de la noche mágica nada mejor que despertar con el dulce sabor de boca de un buen Roscón de Reyes de frutas confitadas de muchos colores y si es posible con chocolate, y cumplir con la tradición de épocas remotas de si me encuentro con la sorpresa pagar el dulce, porque prefiero sorprenderme con un roscón que andar haciendo la rosca o pasarme de rosca. 

Comentarios

PUFFFF 12/01/2015 00:34 #1
olor a rancio

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