Silueta original

Otoños y otras luces

Jesús Quintero

A la vuelta de las vacaciones

No quisiera ser agorero, ni tampoco atribuirme dotes de adivino, pero un lunes y día 1 de septiembre vaticino que las vacaciones se acaban,  que los más pequeños van diciendo adiós al verano para recibir el nuevo curso, al reencuentro con compañeros, al abandono de los buenos hábitos que hemos adoptado estos días y a volver a marcarnos unos nuevos propósitos, anhelos y objetivos  como si fuera el verdadero Día de Año Nuevo. Comienza también una nueva cuenta atrás.

Quizá todavía algunos estén a punto de rematar sus fiestas o sus vacaciones, o tengan la “suerte” de tener que rendir cuentas y pasar por las aulas para el ansiado reencuentro con el profesor  que “injustamente”  les fastidió el verano, pero mejor es ir dejando el estribillo “El verano ya llegó, ya llegó y la fiesta comenzó… “ y nada mejor para aterrizar y evitar equívocos  que despedirlo con el clásico del Dúo Dinámico “El final del verano” que la serie Verano Azul dejó para el último capítulo.

 

No faltarán tampoco los buenos consejos, pareceres y opiniones de expertos o gurús en guías a medida para que las pilas del verano nos duren… y duren  y el sol del verano brille en nuestra vida todo el año con los hijos, con la pareja, en los hábitos saludables que se adquieren con el deporte, en la alimentación, con el tiempo de ocio y en la actitud en general. Es la operación retorno en la que todo vuelve a ser como antes del verano o, al menos, lo parezca.

 

Cada uno tendremos nuestra lista de “nuevos propósitos”; de los particulares se ocupará cada uno, o no, como diría el otro, por eso al nuevo curso me atrevo a enumerar algunos, enlazando con el sumario del periódico dominical que ayer mereció ese sentido crédulo que tengo hacia la prensa cuando defiende con firmeza y sin fisuras, la importante misión de proteger a la sociedad contra los que pretenden apropiarse de la realidad modificando incluso la naturaleza del lenguaje, para servir primero a los lectores. Anda, ya me salió el primer propósito.

 

De lo que se llama el nuevo “curso político”, que tiene un momento bien determinado en la próxima primavera con las elecciones autonómicas y municipales, le pido una regeneración para que recupere la confianza de los ciudadanos en unos representantes más honestos, preparados, transparentes y eficaces, alejando los populismos y radicalismos que siempre han dejado noticias y columnas de batalla.

 

Al “curso económico” le pido avanzar en la recuperación, de la macro y de la microeconomía, una economía más humana, que tenga en cuenta a los más necesitados y a los que han pagado y están pagando los excesos y errores de otros, para devolver la dignidad a los que la perdieron, y no olvidar el heroísmo de la gente sencilla que siempre camina hacia adelante. Que lo último de la crisis sea lo que con ella aprendimos.

Dejo uno más, el deseo de levantarme sin guerras santas, sin los nuevos bárbaros que dejan sus asesinatos en Youtube con videos en vivo y fotografías de ejecuciones, críos armados, y conflictos entre pueblos donde siempre sufren los de siempre. Ya lo decía Frank Capra: “creía que un drama era cuando llora el actor, pero la verdad es cuando llora el público”.

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