Loreto original

Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

Yo crío, tú crías, él cría…

La maternidad es algo que no se puede entender hasta que se vive, yo siempre he sentido atracción por los niños y por los bebés, sin embargo hasta tener a mi hijo mayor nunca había cambiado un pañal, ni había tenido un bebé tan pequeño en mis brazos.
Nueve meses antes había podido disfrutar del calor de un bebé pequeñito al conocer justo una semana después de nacer a Alba, se puede decir que el vivir esos primeros días de ella hizo que su primo Mario viniera al mundo pues despertó un deseo maternal y paternal muy intenso.

Pero la experiencia de coger a tu propio hijo es totalmente diferente… de repente no tienes miedo a cogerle mal, ni a que se te caiga, ni a hacerle daño y sin embargo lo haces con una ternura que desconocías hasta el momento, es como si lo hubieras hecho a diario y como si le conocieras de siempre… esa primera mirada de tu bebé es inolvidable es tan intensa y tan serena que no puede cambiarse por nada del mundo, nunca he sido capaz de transmitir con palabras todo lo que en aquel momento comuniqué con una mirada y lo que recibí…

Uff eso es irrepetible aunque en muchos momentos descubro en el fondo de los ojos de mi hijo matices de esa mirada, especialmente en esos momentos más íntimos de confidencias y de consuelo, a veces mutuo, y a veces sin necesidad de palabras como en aquel momento.

Años más tarde de este mágico momento he comprendido intelectualmente lo que instintivamente hice en ese momento. Esa acogida que mi hijo tuvo ha marcado la calidad del vínculo de apego con el cual nos relacionamos hoy, creo que esa primera mirada y esa seguridad en mí, aun siendo primeriza, le han permitido desarrollarse de forma muy independiente porque siempre ha tenido la seguridad de que mamá estaba ahí para cuando lo necesite, pero en la distancia, me da la sensación de que fue lo que le transmití sin palabras: ‘eres un ser muy especial, capaz de todo lo que te propongas en la vida.

Inténtalo todo, no te arrepientas de no haberlo hecho, si no resulta bien a la primera, aquí estará mamá para reconfortarte y darte la fuerza de volver a intentarlo, y si no fuese posible será porque no era tu camino y mamá te ayudará a encontrar el tuyo…’

He de confesar que no tenía ni idea de cómo hacerlo ni sabía todo lo que ahora sé y que si volviera a comenzar posiblemente cambiaría muchas cosas… pero también perdería su magia porque tal como lo hice en ese momento fue como sentí que podía y sabía hacerlo… Aunque ahora siento sana envidia y admiración por esas mujeres que supieron hacerse la pregunta a tiempo, la respuesta estaba ahí, y dieron a luz a sus hijos en un ambiente mucho más sano y respetado y así el comienzo de su relación de AMOR INCONDICIONAL fue más fácil.

Luego empecé mi formación en psicomotricidad, en masaje infantil, en educación prenatal, leí, y sigo leyendo muchos artículos, etc. que me han fundamentado teóricamente lo que yo sentía y me han dado muchos conocimientos acerca de cosas que podría haber hecho mejor pero… que aún no estaba quizás preparada para hacer pues si no, supongo que instintivamente también lo hubiera hecho. Vaya que yo hice la pregunta más tarde porque aún no había encontrado la respuesta…

Si reflexiono sobre esto me doy cuenta de que no hay una forma correcta de criar, sino que cada uno debe hacer lo que puede y para lo que está preparado en cada momento, pues sólo desde la autenticidad y desde el ‘creerse las cosas’ hay buenos resultados, pues los niños saben, sienten cuándo nosotros les mentimos y sobretodo cuándo nosotros NOS MENTIMOS.

Por ejemplo, lo confieso, yo compré, leí e intenté aplicar el 'Método Estivill'… pero fue imposible… no había empezado a llorar el niño cuando los padres ya sollozábamos… no creíamos en ello, no iba con nosotros, pero estaba de moda, todos nuestros conocidos nos lo vendieron como la panacea… yo creo que es el libro de la ‘sociedad del bienestar’ aplicado a la crianza… es aquello de ten hijos, que es lo que toca después de casarte, pero no permitas que te manejen, ellos a dormir a su cama y las horas que tú determines… vamos amor y escucha las justas. Bueno pues como esto mil ejemplos tanto de conductismo como de excesiva permisividad, para mi gusto pues para otros padres no lo es.

Obviamente hay maneras mejores y peores e incluso incorrectas o perjudiciales, y a los juzgados me remito, pero dentro de unos límites sanos cada uno debe elegir la que mejor se adapte a él. Yo seguiré contando en este blog mi experiencia y mis inquietudes pero… ‘cada uno con la suya’, y si la mía le sirve a alguien, estupendo.

En conclusión, que hay tantas formas de criar como familias e hijos existen y que es la labor más creativa que se puede realizar en la vida pues cada día y cada situación es diferente y no hay recetas como en cocina…

A aquél que quiera emociones fuertes, la mejor aventura del mundo: maternar y criar.

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