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Maternando

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Método Estivill

Parto frente a nacimiento, ruptura frente a continuum

€œ€Ś no es competencia de la facultad intelectual decidir cómo debe tratarse a un bebé. Mucho antes de convertirnos en algo parecido al homo-sapiens, ya teníamos unos instintos exquisitamente precisos, expertos en cada detalle de la crianza de los hijos.€ Jean Liedloff €˜El Concepto de Continuum. En busca del bienestar perdido€™

Por desgracia creo que racionalizamos demasiado el trato del embarazo, el parto y la crianza de nuestros niños.

Y fíjaos que mi querida MÂŞ Paz me ha contagiado la preferencia de la palabra nacimiento en vez de parto, pero quizás la psicolingĂźística en este caso es justa; me explico, la palabra parto conlleva esa connotación de romper, pasar a otra cosa€Ś y por eso no nos parece adecuada ya que consideramos que más que un punto y aparte el nacimiento debería ser una continuidad. En primer lugar porque como todos sabemos nuestro nacimiento es prematuro y durante casi un año tras la salida del útero aún somos totalmente dependiente de la madre y se puede decir que la gestación continua de forma extrauterina.

Sin embargo por como estamos haciendo actualmente esa transición sí que puede considerarse un parto, una ruptura, el paso a algo totalmente nuevo€Ś y esto sucede así porque hemos racionalizado o más allá, intelectualizado la llegada de la nueva vida y la crianza, ignorando a nuestro instinto.

Si realmente nos parásemos a pensar la cantidad de cambios y rupturas a las que sometemos a los bebés en el momento de su nacimiento y en los posteriores y a la vez conectáramos con las sensaciones que nosotros como adultos podemos tener en situaciones similares, estoy segura de que no lo haríamos. O más sencillo si en esos momentos conectáramos con ese cerebro primitivo que tenemos, que es el que nos permite y nos ha permitido durante generaciones la supervivencia, y le dejáramos actuar corregiríamos de forma natural todas estas cosas y haríamos mucho más placentera y adecuada la llegada al mundo extrauterino de ese bebé.

Durante la etapa uterina el bebé está en un medio líquido, con una temperatura constante, la alimentación la recibe de forma continua sin esfuerzo por su parte, recibe los sonidos del cuerpo de la madre como su voz, los latidos de su corazón, los sonidos del sistema digestivo, etc., de forma directa y además de forma indirecta y a través de la columna de su madre los sonidos del exterior muy amortiguados por el cuerpo de ésta; del mismo modo los cambios de luz exterior también son muy sutiles pues la cantidad de luz que recibe a través del cuerpo materno es muy moderada. Está siendo mecido continuamente porque incluso en los momentos de sueño o reposo de la mamá la respiración de ésta desplaza delicadamente el útero y además está en vertical y durante varios meses boca abajo. Durante 9 meses permanece en la única estancia y con las únicas condiciones que conoce hasta que un día decide (en el mejor de los casos lo decide él) salir al exterior y se encuentra:

-          Un medio aéreo en el que para sobrevivir tiene que comenzar a utilizar su sistema respiratorio, y en la mayor parte de los casos se le fuerza a que sea de forma inmediata al cortar de forma temprana el cordón umbilical, por lo que la primera sensación que recibe de este nuevo lugar es la de asfixia.

-          Pasa de estar en vertical a estar en horizontal o con la cabeza más alta que el cuerpo.

-          De una muy tenue luz a la deslumbrante iluminación de una sala de partos o la habitación de un hospital que además están inundadas de sonidos en muchos casos metálicos y agudos.

-          Pierde el contacto con su madre, para que se le realicen cosas tan importantes como lavarle, medirle o pesarle€Ś indispensables para su supervivencia parece ser€Ś perdiendo así también temperatura que el cuerpo de su madre tiene capacidad para regular.

-          Y pasa a estar parado, sin ningún tipo de movimiento.

 

Si nosotros como adultos sufriéramos todos esos cambios o similares al mismo tiempo, si llegáramos a un lugar con unas condiciones radicalmente diferentes a las que conocemos hasta ahora Âżno estaríamos asustados? Âżno necesitaríamos la compañía de alguna persona que nos ayudara a ir adaptándonos, incluso aunque esa persona estuviera en la misma situación de desorientación no nos sentiríamos reconfortados?

El efecto de todos esos cambios podría paliarse atendiendo a nuestro instinto haciendo lo que siempre se ha hecho ante el nacimiento de un bebé, olvidándonos de tanta intervención y prueba médica ante un hecho que no es una enfermedad y que solo en casos de complicación y especiales tendría que darse en hospitales tal como son hoy en día en el mundo occidental.

En el próximo post trataré de describir como sería un nacimiento bajo el prisma del continuum o atendiendo a nuestro instinto natural.

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