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Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

La propiedad del parto

Hace unos días leía, en una página sobre maternidad en facebook, el comentario de un hombre que defendía el protagonismo del padre en el parto. La respuesta fue tremenda, varias mujeres prácticamente se burlaban del comentario y afirmaban con rotundidad que el parto es de las mujeres.

Estas cosas me hacen respirar profundamente. En ocasiones, en mis charlas, he tenido que pedir disculpas a algún padre porque se había sentido mal, pues yo hablaba continuamente del bebé y la madre omitiendo casi siempre al padre. Y un amigo me comentaba que en el logotipo de mi centro echaba de menos otro corazón, el del padre, formando parte del árbol… así que es algo que me remueve.

 

Es cierto que durante el puerperio, el papel de la madre y su forma de relacionarse con el bebé va a marcar, más que ninguna otra, la futura personalidad de éste, e incluso hay cuestiones que sólo las puede sanar la madre. La conexión energética que hay entre madre e hijo es completamente diferente a la que se tiene con cualquier otra persona a lo largo de la vida y siempre me ha hecho reflexionar el conocer casos de personas que en el lecho de muerte, en un estado de semi-insconsciencia piden la presencia de la madre incluso sin haberla conocido y habiendo pasado su infancia en un orfanato; sin ir más lejos mi propia bisabuela…

 

Me encanta una imagen que ‘corre’ por las redes sociales, en la que aparece una madre conteniendo a un bebé y el padre conteniendo a ambos. Creo que ése es el papel del padre. La contención del padre es fundamental para el feliz desarrollo de la diada madre-hijo y de la triada familiar, pero por supuesto sin apartar al padre del bebé, pues éste necesita la energía masculina para desarrollarse de forma sana y por supuesto la madre también necesita descargar en el padre las emociones que nos remueve la maternidad. Para mí el padre debe ser el remanso de paz y seguridad que la madre tiene que encontrar cuando lo necesite, así como ella lo es para el bebé.

 

Cuando vamos creciendo ambas figuras van equiparándose y cada uno toma un protagonismo diferente en función de múltiples factores pero especialmente de la personalidad de cada uno de ellos y de la dinámica familiar.

 

En cuanto al parto, que es el título y tema de este artículo, creo que es muy injusto menospreciar la figura del padre, y si bien los protagonistas son el bebé (que muchas veces también se nos olvida) y la madre, la figura del padre es fundamental para proporcionar esa seguridad de la que ya he hablado en otros artículos que es la clave para que la mujer pueda parir de forma natural.

 

Me sorprende que en muchos lugares no se permita asistir a las ‘clases’ de preparación al parto a los padres. Que el hombre conozca la fisiología y psicología del parto es básico para que pueda afrontar ese momento con la tranquilidad necesaria para acompañar a la mujer de forma adecuada.

 

Hay tendencias psicológicas que afirman que, el significado que tiene que se permita al padre recibir al bebé y cortar el cordón umbilical, es muy importante y que facilita el vínculo entre ambos marcando la relación futura con los dos progenitores. Os aseguro a todos los papás que son mucho más importantes y duraderos los resultados de una acogida emocional y física a vuestro bebé, que una estupenda foto del parto para enseñar a los amigos…

 

Sin embargo, creo que lo primero que hay que tener en cuenta es el bienestar y deseo de la madre, y al igual que hace apenas 20 años se prohibía la entrada de los padres a paritorio, ahora parece que es una obligación. En mi opinión ambos padres deberían sondear sus sentimientos y deseos en ese momento y decidir si quieren o no estar, o que esté el padre en el momento del parto, dejando a un lado las modas o tendencias de cada momento o lugar.

 

Y digo esto porque si nos remontamos a la historia e incluso a las sociedades menos ‘evolucionadas’ en nuestro mundo actual,  el padre no suele ser estar presente físicamente en el parto, y  si no recuerdo mal era Jean Liedloff en El Concepto del Continumm la que decía que la vivencia del parto por parte del hombre en ocasiones perjudica la sexualidad y el erotismo en la pareja, pues el hombre pasa a ver a la mujer como madre y no como amante… me pregunto si esto tendrá algo que ver con la gran cantidad de separaciones y divorcios cercanos al nacimiento de un hijo en nuestra sociedad moderna.

 

El hecho es que la forma de nacer, hasta hace unos años, era con la madre rodeada de las mujeres de su familia y amigas, su ‘tribu’, lo que le aportaba la seguridad que ahora no hay al hacerlo en un hospital entre extraños. Por esta razón la presencia del padre toma una importancia fundamental y por supuesto forma parte del nacimiento.

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