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Maternando

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Método Estivill

Hormonas y nacimiento

Para poder decidir en libertad cómo queremos dar a luz a nuestros hijos y las consecuencias que nuestra decisión va a tener sobre ellos y sobre nosotros, tenemos que conocer la fisiología del parto y del nacimiento, y hay que tener en cuenta que es un acto natural e incontrolable.

Voy a dar unas breves pinceladas de cómo se desarrolla el parto en virtud de las hormonas que son las que llevarán las riendas de éste. En el parto actúan 4 tipos de hormonas, oxitocina, endorfinas, prolactina y adrenalina, y son las mismas que participan en el acto sexual.

La oxitocina es llamada la hormona del amor, y se segrega en el momento del orgasmo además de en el parto. Justo una hora después del parto hay un pico de oxitocina superior a cualquier otro en la vida y este es el momento crucial para el establecimiento del vínculo de apego.

La oxitocina es la responsable de los comportamientos maternales tanto en hombres como en la mujeres (esto también ocurre en el resto de los mamíferos) e incita a la producción de la leche.

La oxitocina artificial que nos suministran vía gotero durante los partos medicalizados, solo provoca contracciones del útero pero no los efectos beneficiosos de la natural, porque no traspasa la barrera del cerebro.

Además, mientras que la natural se suministra al ritmo que mamá y bebé necesitan, la artificial es administrada desde el exterior según el criterio de una tercera persona que regula el gotero, por lo que puede provocar un cansancio excesivo en la madre (las contracciones son más fuertes y con menos tiempo de recuperación entre ellas) y sufrimiento en el bebé.

Las endorfinas son sustancias de carácter analgésico y placentero con efectos similares a la morfina, que son liberadas por el cerebro sobretodo en los momentos de dolor, por eso cuando tenemos un accidente en el que hay heridas o un traumatismo fuerte, en el primer momento no sentimos dolor.

La secreción de las endorfinas en el momento del parto está muy vinculada al ambiente tanto externo como interno de la madre. En un ambiente tranquilo, seguro e íntimo la madre va a segregar mayor cantidad de endorfinas y por lo tanto sentirá menos dolor.

El bebé también estará impregnado por las endorfinas segregadas por la madre y esto mitigará su dolor y sufrimiento.

Si empleamos la epidural el bebé tendrá un mayor sufrimiento al no estar presente el ciclo oxitocina-endorfinas (que provoca las contracciones y que contrarrestan el dolor respectivamente).

La prolactina es la hormona que provoca la producción de la leche pero es también la que provoca en las futuras mamás lo que se llama el Síndrome del Nido, esa necesidad que las mujeres tenemos antes de dar a luz de limpiar la casa, preparar las cosas… y además, inhibe la líbido.

La adrenalina es la hormona del estrés, que es segregada especialmente en situaciones de miedo y vergüenza. En el parto medicalizado, en el que hay una obvia falta de intimidad, y en el estado de miedo en el que muchas mujeres se enfrentan al momento del parto, aumenta esta hormona que a su vez hace aumentar la presión arterial y provoca la rigidez del cérvix por lo que aumenta el dolor e impide el trabajo de la oxitocina, por lo que todo se ralentiza y el sufrimiento aumenta.

En resumen, podemos decir que al contrario que en cualquier otro momento, durante el parto el dolor es indicador de que todo va bien. Este dolor está provocado por la oxitocina y contrarrestado por las endorfinas, y este equilibrio es perfecto, anularlo es desequilibrarlo y hacer que haya que intervenir con otros procedimientos en gran parte de los casos.

Si alejamos a la madre del dolor del parto a través de fármacos y/o anestesias, sometemos al bebé a un dolor superior y a un desacople entre la vivencia de ambos en un momento fundamental para el establecimiento de un correcto vínculo de apego, base del desarrollo sano del individuo a nivel psicológico y cognitivo.

Si evitamos a la madre una intervención externa innecesaria y le habilitamos un lugar más natural y rodeada de las personas que sean de su confianza le estaremos evitando una situación estresante y por tanto le estaremos facilitando un parto menos doloroso, incluso placentero.

Por supuesto la naturaleza es sana y nos da herramientas para poder compensar en el futuro una situación no ideal pero… ¿conociendo cómo funciona el parto queremos privar a nuestros hijos y a nosotras mismas de vivir un momento tan mágico en el estado en que la naturaleza lo ha creado?

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