Loreto original

Maternando

Loreto Cibanal
Método Estivill

En defensa de lo femenino

No hay nada más femenino y que nos de más €˜poder€™ ante el hombre que la maternidad, esto es una verdad absoluta y universal, y sin embargo las mujeres de nuestra modernísima sociedad estamos renunciando a nuestra pura esencia para medirnos con el hombre a nivel económico y laboral.

Ésta es una realidad a la que nos hemos visto, en muchos casos, arrastradas por la necesidad que, nuestros dirigentes y nosotras mismas sentíamos en algunos momentos de la historia reciente, por seguir los pasos de esas valientes mujeres que en su día lucharon para que se reconociera la igualdad en los derechos de hombres y mujeres.

El problema es que en España, en muchos casos, importamos solo parte de los proyectos o situaciones que se viven en otros países y nos olvidamos de lo esencial para que se pueda desarrollar una idea o un proyecto de forma sana para la sociedad.

Creo que en el caso de la €˜liberación de la mujer€™ ha sido de este modo, hemos querido incorporarnos al mercado laboral y luchar por los puestos directivos en igualdad de condiciones con el hombre olvidándonos que somos esencialmente diferentes€Ś y que nosotras tenemos una función como madre que es insustituible e infinitamente más importante para nosotras mismas y para la sociedad que cualquier otra, y que sólo se puede compatibilizar con el trabajo exigente y competitivo con una red de apoyo a la mujer muy sólida como ocurre en los países nórdicos, que saben de esto mucho más que nosotros (esta es la parte que se nos olvidó importar).

Esta autoexigencia de lograr la igualdad o reconocimiento laboral y social nos ha llevado a dos evidencias que estamos viviendo hoy: Estamos matando a nuestros hijos no nacidos, por no ser el momento adecuado para que nazcan según nuestros objetivos socioeconómicos y laborales, y por otro lado cuando nacen no tenemos esa red de apoyo que nos permita hacer un maternaje sano para ellos y para nosotros, y además en cualquiera de los casos no estamos permitiendo a los hombres ser padres, en el primer caso porque obviamente ese bebé nunca llega a tener una vida extrauterina (a veces sin el conocimiento del padre) y en el segundo porque tenemos tantas cosas que atender como madres, trabajadoras, amas de casa, etc. que en muchos casos es imposible conciliar la vida familiar y laboral de forma que se afecta todo el funcionamiento natural de la familia.

Creo que es un tema que merece una pausa, una reflexión€Ś si no queremos un hijo no lo concibamos, y si lo tenemos demos a la mujer una red de contención para que pueda criarlo en respuesta a su instinto natural, permitiendo que ese niño tenga su alimento vital durante los primeros años de vida que es el €˜calor€™ maternal.

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