Luna azul original

Lunes en la Luna

Nuria Herrera

Eros tirando flechas

Cuarto día decreciente de la luna del grano

A veces ocurre, viene y no me resisto, la dejo pasar. Cuando la trae el cansancio me pongo alerta, porque entonces ¿qué máscara? Por tenerla encima y andar toda empapada, y porque a veces las golosinas consuelan, bajé a por ellas. La poesía nos sorprende en cualquier lado de la vida: ¿qué me hizo mirar los papelitos que caían?

Las tardes de mayo son difíciles para los amores que terminan.

Voy con ojos de cámara y recuerdo que lo quise grabar porque eran trocitos de  hoja que volaban sin tristeza, volaban con belleza de amor roto en pedazos pero con la última esperanza, la apenas, la imperceptible, tirada al mundo.

Alguien debía llorar tras una ventana, quizá no sabía si de amor o de rabia.

Alguien que sólo se atrevió a prender fuego en un esquina y  dejó lo demás al viento;

alguien que tiró  su despecho por la ventana para desprenderse, quizá no sabía, si del odio o de la venganza.

Obvié el primero, yo, la enamorada de las sincronías, el segundo, porque no hay nada más egoísta que la tristeza y yo, la llevaba encima, el tercero era. El que era, era. Quemado a la mitad, pero sin rastro de fuego.

Lo mejor que me ha pasado, todos los momentos que hemos pasado juntos y los que vendrán, te quiero, quiero estar toda la vida contigo.

 

Y diez metros de sonrisa, hora y media de mental, 20 minutos de escritura para no descifrar, sino sentir y  elegir,  de todo lo posible, lo más bonito.

Alguien quedó llorando tras una ventana, tal vez en un segundo o  en un tercero, y era mi deber darle las gracias.

Para ti, toda la luz blanca.

(Todo el amor

clorofila fresca

que no puede ser quemada)

11/05/12

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