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La cuarentena

Inda Jaus
Blog de Inda Jaus

Pereza de verano

Agosto. Mar. Arena. Sol. Pereza. Esos escasos días del año en los que no tienes nada más que hacer que cerrar tu libro y observar a tu alrededor. Despacito. Sin disimulo. Aquí y allá. Poniéndote, por un instante solo, en la piel de este y de aquella. Tratando de vivir otros veranos dentro del tuyo€Ś

Panorama uno

Mujer. Trentaytantos. Ama de casa. Casada y con tres hijos en primaria. Clase media-baja. Marido desempleado de la construcción. Pasando el día en la playa tras horas de caravana para hacer los 30 kilómetros que separan Algeciras de Punta Paloma. Tres sombrillas tuneadas en modo €œjaima€. Dos bolsos nevera grandes, uno con comida como para una boda y el otro hasta arriba de Cruzcampo. Echa un ojillo de vez en cuando a los niños que están con su padre en la orilla mientras prepara la mesa y las sillas de camping. Hace tiempo que no va a la peluquería y este año solo se ha comprado bañador nuevo para la niña mayor. Luce alguna arruguita prematura en el ceño que le da una aire como de estar permanentemente concentrada. Y seguramente lo está, porque ya no sabe cómo echarse las cuentas del mes, y tienen que pasar la ITV del coche, que le tocaba en junio, y el seguro vence en octubre€Ś Y octubre va detrás de septiembre, y este año no sabe bien cómo superar ese obstáculo€Ś Se hace sombra con la mano y vuelve a mirar hacia los niños, que juegan tan contentos. Lo importante es que ellos estén bien. Sonríe levemente, se enciende un cigarrito y sigue a lo suyo.

Panorama dos

Jubilado. Con su señora de vacaciones. Clase media. Seguramente fue maestro o empleado de banca. Ronda alegremente los 70 con buena planta y buena salud. Se pega unos paseos de campeonato por la playa mientras juega con su perro, sin raza, pero listísimo y muy cariñoso. De vez en cuando conversa con su mujer en voz muy baja. Se miran con cariño. Se respetan. Lleva el periódico todos los días, pero nunca lo lee. A veces se queda mirando para la gente de la playa, como yo ahora mismo, y su mirada se cruza con la de la mujer del panorama uno. Ellos no reparan el uno en el otro, pero la expresión de su mirada, la arruguita en el ceño, se parecen mucho. Rebusca en el bolso de su mujer y coge el teléfono para llamar a su nieto adolescente, que está en Irlanda haciendo un curso de inglés. Es el segundo año que pagan ellos esa estancia, pero para eso están los abuelos, para ayudar a los hijos. A ver qué pasa en septiembre.

Panorama tres

Pareja joven. Veintitantos. Universitarios. Tumbados muy juntos en la arena. Hablan y ríen con ganas. Millones de proyectos en marcha. Tantos que a veces no recuerdan cuáles eran los de ayer. A veces se sientan, muy juntos también, y se quedan un rato mirando al mar. Pensando intensamente. Demasiado jóvenes para tener esa arruguita en el ceño€Ś

inda.jaus.tribu@gmail.com

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