Inda jaus original

La cuarentena

Inda Jaus
Blog de Inda Jaus

¿Para qué?

¿Para qué? €“le preguntaban unos periodistas de TerraTV a una mujer en la Cuesta de Moyano el pasado 25 de septiembre, justo antes de la concentración en Neptuno. ¿Para qué os manifestáis? ¿Qué queréis conseguir? Dejando de lado lo odioso de la segunda persona del plural en este caso, la pregunta se repitió como un mantra a lo largo de toda la jornada, y las respuestas resultaron ser de lo más variado, sin perder por ello un ápice de legitimidad. Y el conjunto de argumentos resulta ser un bouquet de reivindicaciones totalmente apabullante.
En la mani, a mi lado, estaban Lola y Elvira, maestras de primaria. Peligrosas de los pies a la cabeza. Iban con un grupo muy numeroso ataviado con sus camisetas verdes: padres, educadores€Ś incluso niños y algún jubilado. Es difícil objetar algo a la defensa de la educación pública y gratuita, esa vieja aspiración que tenían nuestras abuelas de criar individuos libres, fuertes, cultos, que supieran hablar, que tuvieran algo que decir€. Las perdí de vista justo antes de empezar las cargas; no sé si se llevarían algo de leña por subversivas.

Más hacia la entrada en el Paseo del Prado se veía algún grupo de sanitarios bastante grande, aunque después vi a otros insurgentes armados con fonendoscopios y libretas y vestidos con batas blancas. Si hay que ser idiota para cuestionar la defensa de la educación, hay que ser muy psicópata para no apoyar la sanidad pública. La que ha sido la joya de la corona de nuestro difunto estado del bienestar está también herida de muerte. Y eso significa que nuestros hijos vivirán menos y peor que sus padres, que los que mueran el mes que viene lo harán con más dolor que los que murieron el mes pasado, que pacientes que antes se recuperaban, ahora se perderán, que la línea que separa la vida y la muerte se hace más difusa e inquietante, que lo que en su día construimos entre todos se lo han llevado estos jinetes del Apocalipsis en unos pocos meses.

Había también bastantes grupos bajo banderas de partidos políticos minoritarios, esos que recibieron los votos de millones de personas que ahora no están representadas por nadie en ese inviolable parlamento que con tan apasionada diligencia protegía la UIP.

 Después empezaron las cargas policiales, cuando aun había miles de personas concentradas. Acostumbrada a las manis en Salamanca, reconozco que aluciné con los niveles de violencia que se alcanzaron. No sé qué les dan a los chicos de la UIP, pero solo he visto pasar de 0 a 1000 en tan poco tiempo a gente muy, muy pasada de speedball, allá por los primeros 90. Me pillaron en la cafetería Prado, donde, por fortuna para mí, coincidí con Alberto Casillas, el camarero que no dejó entrar a gente armada a su local. Y resultó ser alguien que sí voto a favor del programa del Partido Popular en las últimas elecciones y se siente más estafado que ninguno de los que andábamos por allí €œporque a ti no te engañaron, Inda, pero a mí me la metieron doblada, y ahora dicen que me representan€.

Ramón, jubilado de RENFE, le decía a un amigo en un banco del parque Picasso hace unos días: €œEstos llevaban la Democracia en una cesta de mimbre, y vele ah퀦€ Desde luego, Mariano, no me extraña que hayas interpretado que los que no se manifestaron, en realidad te apoyaban, porque lo estáis haciendo tan mal, hacéis alarde de tamaña discapacidad moral, que hay que tener auténtico valor para quedarse en casa.

Seguiremos viéndonos en las calles, sin duda.

inda.jaus.tribu@gmail.com

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: