Inda jaus original

La cuarentena

Inda Jaus
Blog de Inda Jaus

Aquellos hombres de antes€Ś

Estupefacta y congestionada por un catarro muy principal, asisto al ridículo mundial del capitán Schettino. Este individuo que se ha convertido en paradigma de la cobardía y, al mismo tiempo, de la petulancia más ostentosa. Me lo imagino momentos antes del accidente del Costa Concordia, pavoneándose por el puente de mando con ese aire que se da a Alberto Sordi, fardando delante de la tripulación, alardeando del pedazo de maniobra a lo €œloco Iván€ que iba a hacer para mayor algarabía de sus admiradores. Si no hubiese muertos daría tanta risa€Ś

La conversación entre el comandante De Falco y el capitán Schettino es verdaderamente delirante. Cuesta creer que se haya producido en realidad y en tan trágicas circunstancias. Ese hombre en Livorno que apenas puede contener su furia, que ordena a gritos a todo un capitán de la marina mercante que €œvuelva a su barco€€Ś El ínclito respondiendo que €œestá oscuro€€Ś Se intuye el tamaño de las bofetadas que le habría metido De Falco a Schettino si lo hubiera pillado en ese instante. Bofetadas grandes como trasatlánticos que se hunden en el Tirreno.

Inmediatamente después de estos pensamientos tengo una crisis de fe. Sin coñas: ser capitán de un trasatlántico es todo un carrerón en la marina de cualquier país. No está al alcance de cualquiera€Ś o sí. Se han quebrado para siempre las ensoñaciones tipo €œOficial y caballero€. Al abrirse el primer plano del guapo marino aparece una apestosa mancha en el blanco pantalón. A la altura del culo, sí. Si los capitanes de navío ya no son la viva representación de una gallardía varonil casi anacrónica, Âżqué nos queda? Bueno, nos quedan los bomberos, claro está. Pero, para las ensoñaciones, donde esté el uniforme de la Marina€Ś Ya estoy divagando otra vez€Ś

Mientras me despejo la nariz con un nebulizador sigo pensando en el efecto éste que causan en una las cobardías ajenas. En ese momento, de repente, se materializan en mi cabeza los magistrados que están juzgando al juez Garzón. Vaya por Dios. Si los capitanes de barco son los representantes de la valentía por antonomasia, se supone que los jueces los son de la justicia Âżno? Âżpuede confirmármelo alguien? Es alucinante que se esté juzgando en las mismas fechas al los corruptos y al juez que los investigó. Al menos en esa sala del juzgado sí me consta que hay un hombre valiente, aunque esté sentado en el banquillo de los acusados.

No sé si es la indignación, pero noto calor. Seguramente tengo fiebre. Pienso en esos hombres indiscutibles, los hombres de verdad, los de antes€Ś los €œBurlan Cáster€ que decía mi madre€Ś y ahora me asalta la imagen de Fraga Iribarne. Será por aquello de que nunca usó un condón. !Ay! Creo que estoy grave. Tengo que apartar de mí esta visión como sea. Me voy a tomar un sobrecito€Ś o un ponche€Ś

inda.jaus.tribu@gmail.com

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: