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La cuarentena

Inda Jaus
Blog de Inda Jaus

¿Para qué?

¿Para qué? €“le preguntaban unos periodistas de TerraTV a una mujer en la Cuesta de Moyano el pasado 25 de septiembre, justo antes de la concentración en Neptuno. ¿Para qué os manifestáis? ¿Qué queréis conseguir? Dejando de lado lo odioso de la segunda persona del plural en este caso, la pregunta se repitió como un mantra a lo largo de toda la jornada, y las respuestas resultaron ser de lo más variado, sin perder por ello un ápice de legitimidad. Y el conjunto de argumentos resulta ser un bouquet de reivindicaciones totalmente apabullante.

Uno de 'esos' días...

Hay días que como que no. Que sería mejor que nos hubiéramos quedado en la cama y dejado pasar las horas sin hacer ni un ruido para que nadie nos descubriera. Son días en los que no pasa nada demasiado especial, ni demasiado trágico, ni demasiado nada€Ś Pero se suceden las pequeñeces desafortunadas, los gestos mezquinos o las palabras inoportunas y, poco a poco se nos va clavando el hilo del tanga hasta que el día se convierte en algo insufrible.

Pereza de verano

Agosto. Mar. Arena. Sol. Pereza. Esos escasos días del año en los que no tienes nada más que hacer que cerrar tu libro y observar a tu alrededor. Despacito. Sin disimulo. Aquí y allá. Poniéndote, por un instante solo, en la piel de este y de aquella. Tratando de vivir otros veranos dentro del tuyo€Ś

Bomberos

Son los vecinos de al lado. Los que no llevan pistolas, pero van armados con hachas, mangueras y unos brazos que da gloria verlos. Los que recogen gatos traviesos, niños en apuros y abuelitas desorientadas. Los que protegen y sirven sin intimidar€Ś Hace unos días presenciamos cómo miles de personas protestaban por las calles de Madrid al abrigo de las espaldas de apenas un centenar de bomberos. Se han convertido en los auténticos abanderados del €œproteger y servir€ que no hace tanto era el lema de nuestra policía nacional. Bueno, ya no sé si nuestra o de quién.

Buenas noticias

Ha sido esta una semana intensa, abigarrada de despropósitos, de protestas, de desvergĂźenza, de cabreo, de agitación, de tormenta, de sinvivir y de humillación. Lo que se dice €œuna plácida semana de verano€. Pero no me resisto a los retos, y mi amiga M. me ha retado a encontrar al menos cinco buenas noticias que se hayan producido en los últimos días. Y resulta que he encontrado un montón, pero me quedo con estas.

Vamos a recortar verdades, tralará

Hoy somos más pobres que ayer, pero menos que mañana. Miro alrededor y me quedo con ganas de decir €œEspaña, no te reconozco€. Pero no lo digo porque parecería una gracieta, y esto no la tiene. Ni puta gracia, vaya. Nos hemos caído del guindo para descubrir que un gobierno es un enemigo tan formidable que aunque rompa todas las leyes de la moral, la decencia y el sentido común, sigue funcionando de forma autónoma. No solo nos ignora, si no que nos oprime, nos empobrece, nos humilla y nos condena. Como si se tratara de un monarca del XVII, solo que a esto lo hemos elegido los ciudadanos idiotizados. Y nos miente. Nos mienten constantemente. Cada ministro. Cada diputado. Cada vez que abren la boca. Con una tranquilidad palmaria, eso sí ÂżQué no? Fijaos cómo ha cambiado el cuento.

Estar en negro

Desde que empecé a escribir aquí, hace ahora justo un año, ha habido dos ocasiones en las que me he quedado en blanco. Dos citas a las que no he podido acudir porque, por la razón que fuese, no podía contar nada. Y si ese €œno tener nada que decir€ es €œestar en blanco€, lo contrario, digo yo, será €œestar en negro€. Y eso es lo que me pasa hoy: que estoy en negro. Que no sé ni por dónde empezar. Como debe ser.

Un cerico

En B.U.P. (sí, bachillerato, para los de la LOGSE) tuve una excelente profesora de lengua y literatura, doña Seve. De esas €œseños€ a la antigua, de impecable traje de tweed (que una prefería no pensar cuándo lo llevaba al tinte, porque el pobre no faltó a una sola cita en los tres cursos que compartimos), austero zapato de tacón medio, y sólido cardado otoñal que le imprimía un carácter un tanto inalcanzable.

Vientos cálidos

Llegan los mejores meses del año. Sí, ya sé que vienen cargaditos de tensión, pesimismo y desconcierto. Pero tendremos que hacer una tregua o nos perderemos el inmenso placer de ver cómo se acercan julio y agosto. Os invito. Parémonos un instante, cerremos ojos y orejas, y disfrutemos de este viento cálido que nos enreda el pelo y huele a tormenta.

Cuestiones morales

Soy charlatana. Me pasé un 90% de mi etapa escolar castigada en un pupitre aparte por no dejar de hablar. Bueno, porque molestaba a mis compañeras, decían, aunque yo nunca tuve queja alguna. Después aprendí el valor de escuchar, y me convertí en una excelente escuchadora. Era agotador, porque por cada buena conversación, de esas repletas de curiosidad satisfecha, pagabas el precio de muchas interminables sesiones de quejiquismo, planicie intelectual y €œmentienditis€.