Antonio moreno original

La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

“Descuidos”, “desmesuras” y el derecho ciudadano a “librarse expresamente”

Reconozco que no dejan de asombrarme los ejercicios continuados de construcción de nuevos significados con los que operan los grupos dominantes, pero tampoco son despreciables los lapsus. A nadie se nos oculta que en estos pequeños deslices se trasluce más verdad que en toda esa ingente cantidad de neolinguismos con la que pretenden ocultarla.
Así que la campechana expresión de José Manuel Castelao Bragaña para “amañar” los requisitos formales de un acta no deben minimizarse. Este señor, que había sido nombrado presidente del Consejo de Ciudadanía Española en el Exterior a propuesta de la Ministra Fátima Báñez (a quien no le ha dado tiempo siquiera de firmar el nombramiento), expresa un desprecio tan manifiesto por la leyes y por las mujeres que lo incapacitan para cualquier cargo.

Pero mucho nos tememos que este “descuido” no haya sido el primero ni el único de este señor en su dilatada carrera personal y política. De lo contrario, habría tenido que sentirse sorprendido y horrorizado de forma inmediata por albergar tales demonios y haber presentado de forma seguida su dimisión irrevocable. Pero no, creyó que podía saldar el “incidente” con unas disculpas y, aunque al final ha terminado dimitiendo, lo ha hecho por “causas personales” y “sin que nadie se lo haya pedido”, es decir, que sigue sin reconocer la gravedad de los hechos.

Merece la pena, no obstante, citar textualmente algunas de las expresiones “exculpatorias”: “Cite la frase, lo reconozco, pero en el sentido inverso…” Por favor, lean ustedes la frase que no voy a reproducir a ver si alguien consigue explicarme cuál es el sentido inverso con el que puede decirse esa expresión. Por si nadie lo consigue, he aquí una sugerencia: “No tengo ningún pensamiento contra la mujer –ha continuado disculpánsose-, que merece todos mis respetos. Es más, soy un devoto de la mujer”. He aquí la clave: Si fuese mujer, me alejaría de inmediato de quienes se considerasen “devotos de la mujer”. Devoto, que no compañero. Repasen las hemerotecas y verán en los distintos ultrajes, vejaciones, maltratos e, incluso, crímenes como encaja de bien el perfil de “devoto de las mujeres”.

También el señor Rafael Hernando, portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, ha aclarado que cuando llamó “pijo ácrata” al Juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz no quería insultarlo personalmente, sino que pretendía descalificar el “irresponsable”, “indecente” e “inaceptable” auto de ese juez. Desconozco también en qué sentido se puede llamar a un auto judicial “pijo ácrata”, pero a buen seguro que será por ignorancia. Hay aquí más que un lapsus, una desmesura. Si el PP llamó “verdad” a lo que era una “invención interesada”: que la convocatoria del 25S pretendiese tomar el Congreso para tipificar penalmente como “acto contra las instituciones del estado” y compararla al fracasado golpe de Estado del 23F, no puede consentir que nadie y menos un juez desmienta la mentira.

De esta misma furia irracional estaban armados todos los insultos de Jiménez los Santos y los conspiranoicos del 11M contra cualquiera que pusiese al descubierto sus embustes. Pero no hace falta ser un experto en psicología para darse cuenta de que la desmesura y la ira también desproporcionada no hacen otra cosa que descubrir y hacer manifiesto lo que pretendía ocultarse: La catadura moral de quienes no dudan en utilizar políticamente la mentira para conseguir el poder. Por eso, es imprescindible continuar siempre generando dudas sobre lo indudable, sembrando sospechas sobre lo insospechado con tal de salvar el tipo.

De esta tozudez sin límites sabemos por desgracia mucho en Salamanca. La semana pasada una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León obligaba al Ayuntamiento de Salamanca a devolver a la empresa que ejecutó las obras del Instituto de Microbiología 283.000 € más gastos judiciales. Todo por no reconocer, en una “temeraria aplicación del derecho”, como reconoce la sentencia, que este instituto de investigación presentaba evidente “interés o utilidad municipal”, lo que le permitía no hacer efectivo el 95% del Impuesto de Construcciones (ICIO). El empecinamiento del anterior alcalde, Julián Lanzarote, pero también de su corporación que lo respaldó y que continúa en el poder en la actualidad, tendrán que pagarlo incomprensiblemente los salmantinos.

El Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, en otro lapsus dijo ante la pretensión de “modular” el derecho a manifestarse, que los ciudadanos tienen derecho a “librarse expresamente” en vez de “expresarse libremente”. Y no le faltaba razón: Claro que tenemos el derecho a expresarnos libremente, pero también es urgente “librarnos expresamente” de algunos responsables políticos.

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