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La anomalía

Antonio Moreno
Lo que no podemos permitir

De tecnócratas, consejeros y hombres

Aunque esta entrada del blog será pública el martes 22, fue escrita el domingo sin conocer los resultados de las elecciones generales del 20N y, por tanto, también sin conocer si los datos serán del gusto de los mercados y rebajarán su nerviosismo. Y se escribirá también antes de saber si los mercados aceptarán y por cuánto tiempo la decisión popular expresada en las urnas, porque esta semana hemos asistido con perplejidad al hecho de que gobiernos elegidos democráticamente han sido desalojados sin ninguna contemplación ni respeto a la soberanía por expertos, por tecnócratas, según la terminología al uso.
Así ha ocurrido en Grecia, con Lucas Papademos y con Mario Monti en Italia, que han sustituido a Papandreu y Berlusconi, sin haber concurrido a ningún proceso electoral ni recibido el respaldo de las urnas. Resultan, por tanto, unas imposiciones que expresan un déficit democrático importante, descarnado, sin apelativos, que se han consumado de manera sorda y, por lo mismo, de forma altamente preocupante.

Pero es que, además, el apelativo de “tecnócratas”, es decir, de expertos economistas neutrales, sin “contaminación” ni ideología política oculta de forma descarada su trayectoria, su afiliación ideológica y los intereses a los que sirven y a los que deben su nominación a primeros ministros. Porque ambos son y han sido directivos de grandes corporaciones financieras y han pasado los exámenes más rigurosos para acreditar su limpieza de sangre y pureza neoliberal. Así que, debe quedarnos claro a estas alturas que la presión de eso que llamamos mercados no se conforma con ahogar con primas de riesgo infladas e insostenibles para imponer sus recortes, sino que están dispuestos a ir más allá y ejercerlas directamente desde la máxima responsabilidad política.

Me llega también en estos días a través de la lista de distribución de ATTAC la referencia de un estudio elaborado por el sindicato de los Servicios Financieros y Administrativos de CCOO (COMFIA) sobre la remuneración de consejeros y directivos del sector financiero que merece la pena conocer. El estudio compara la remuneración de estos directivos de la banca respecto a los beneficios y los gastos de plantilla entre los años 2004 y 2010 y pone de manifiesto un desequilibrio entre unos datos y otros.

En general, la remuneración media de consejeros y directivos creció en este periodo un 48% (en las Cajas un 80%, frente a un 26 % de incremento de media en gastos de personal y un descenso del 7% en los beneficios). De forma que también el incremento de créditos a consejeros a bajo interés ha crecido hasta los 436 millones, de los cuales el 80% se produce en algunas de las Cajas de Ahorro con mayores dificultades como Novacaixa y la CAM. Según el mismo estudio, la remuneración media de estos consejeros y directivos es de 300.000 €, en una serie de contratos blindados, con pensiones pactadas muy elevadas y un alto grado de opacidad. (Leer el informe completo).

Y para terminar con más sobresaltos además de los que nos proporciona la prima de riesgo, Javier Ferrer, vicepresidente de la CEOE, propone en una entrevista a EFE recuperar la figura de aprendiz con salarios de 300 € mensuales para los jóvenes. Nada más y nada menos que 300 euros, que se dice pronto.

Así que, en medio de tanto desconcierto, volví mis pensamientos a lugares comunes en los que refugiarme, lecturas que me han marcado, y así, recordé un pasaje de Si esto es un hombre de Primo Levi. Primo Levi fue un judío italiano, miembro de la resistencia que fue deportado a los campos de concentración y escribió alguno de los testimonios más conmovedores sobre la vida en los campos. En un célebre pasaje recuerda su examen de química en Auschwitz con el Doktor Pannwitz y cómo lo miró desde la perfección aria de sus ojos azules, para ver si el estudiante de química que entonces era todavía podría serle de utilidad: “Porque aquella mirada no se cruzó entre dos hombres; y si yo supiese explicar a fondo la naturaleza de aquella mirada, intercambiada como a través de la pared de vidrio de un acuario entre dos seres que viven en medios diferentes, habría explicado también la esencia de la gran locura de la tercera Alemania".

Y así me imaginaba yo la mirada a un joven aprendiz por 300 € de un consejero también de 300 pero 300 mil euros, para tratar de entender qué y cómo podría verlo desde esa mirada. Porque pensaba, también como Primo Levi, que si fuésemos capaces de interpretar esa mirada podríamos entender esa creciente desigualdad injustificable, el desprecio del sufrimiento ajeno y la inhumanidad de los culpables de esta crisis.

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