Caraza original

Héroes Autónomos

César Valladares Pérez

Amar el vino cuidando el Bierzo.

"Nuestro vino forma parte de un estudio contra el cancer"

 

"El vino es cultura y alimento"

En la comarca leonesa del Bierzo, muy cerca de Villafranca, donde descansa del camino el peregrino, Florencio y Amaya elaboran de la manera tradicional sus deliciosos vinos. Si ni el tiempo ni las circunstancias han podido con su sueño de trabajar la tierra, afirmamos que son auténticos Héroes Autónomos.

 

 

Bodegas y Viñedos Amaya es la pequeña empresa que hoy os presentamos, en la tranquilidad y belleza de Villadecanes, una pequeña aldea en León. Recientemente han recibido cinco estrellas y una calificación de excelente en la Guía Peñín.

 

Nos han enseñado los viñedos, las cubas, la bodega, el proceso... Sin secreto ni tapujos. Hemos comprobado lo difícil que es competir con las grandes bodegas, que cuentan con mucho presupuesto para hacer un proceso rápido y barato, y también una gran inversión en publicidad. Pero precisamente eso juega en su contra, y a favor de nuestros entrevistados, porque el resultado es excelente. En cada copa que se nos sirvió -y no fueron pocas- estaba su sudor, cada rayo de sol y gota de agua. Lejos de conceptos abstractos, el sabor a la tierra, a la riquísima mencía (su uva) y a una elaboración fina que sólo pueden hacer los que aman esta bebida -o más bien, alimento del alma- y la conocen en profundidad.

 


-Como siempre, empecemos por los orígenes...

 

Florencio: En el Bierzo todo el mundo hace vino. Ya hacía el bisabuelo de mi mujer, su abuelo, su padre... Pero gran parte de la vida aquí gira en torno a la viña, a vender la uva. Pero llegué yo y les propuse hacer nuestro propio vino, de calidad. 

 

-El mundo del vino siempre se mueve entre tradición e innovación. ¿Dónde os situáis?

 

F: Bebemos de ambas. Aquí se hizo siempre un vino mezclando todo, que resultaba ácido y no muy tinto. No llegaban bien ni al verano. El lado tradicional que mantenemos es el trabajo en la viña: todo a mano, no disponemos (ni queremos) laborío mecánico. Pero el lado revolucionario es la selección de la uva, la búsqueda de una buena mezcla.

-¿Cuál es la cualidad indispensable que debería tener un vino en el Bierzo?

 

F: La mencía, sin mezclas. 

 

 

-La parte más gratificante del negocio es...

 

F: Es muy emocionante que alguien te diga con sinceridad que tu vino les gusta.

-¿Y la más sufrida?

 

F: Vender. 

 

-Nos gustaría saber los procesos para elaborar el vino, cómo llega de la viña a la copa.

 

F: Todo empieza con el cuidado exhaustivo del viñedo, con mucho cariño y con amor. Elavoración en bodega con cariño y con amor. Y venta personalizada y en confianza. Eso es lo importante: cariño, amor y paciencia. El resto sólo es cuestión de técnica.

 

 

-Estamos viendo como surgen negocios jóvenes y pequeños arraigados a la tierra. ¿Creéis que se ha estropeado tanto el producto en las elaboraciones industriales que hay un público que quiere retomar la autenticidad?

 

Amaya: El público general quiere bueno, bonito y barato. Estos productos artesanos que miman la tierra, que la cuidan, que respetan el proceso... No pueden ser baratos. Ahí hay un muro que hay que sortear de alguna manera. Yo veo que hay un público joven que se implica más, sí. Sin embargo el público de otras edades o mira el precio, o mira la marca. Pero la competencia con los grandes es injusta, porque tira por el suelo los precios de algo que lleva muchísimo trabajo.

 

-¿Cuánto tiempo de trabajo puede significar un vino?

 

Florencio: Si haces un crianza pueden ser dos años de espera. Y trabajo. 

 

-¿Hay algún rasgo que os diferencie del resto de elaboradores?

 

Amaya: Sí. Que nosotros controlamos absolutamente todos los procesos. Desde la viña hasta el embotellado, literalmente. Nosotros etiquetamos. Y ponemos el corcho. Todo manualmente. En las grandes empresas cada trabajador está especializado, entonces muchos matices del vino se pierden, porque no hay un seguimiento fiel. Aquí no cabe el error. 

 

 

-Se dice que “donde hay vino, hay civilización”

 

A: Que no te quepa la menor duda. Pero está desprestigiado por la gente joven, que bebe más cerveza o copas. Hace cincuenta años todos los hombres de la familia bebían vino en las comidas. También han cambiado las costumbres, las reuniones ya no se hacen entorno a la mesa, que es donde el vino más se luce. 

 

Florencio: Es que el vino es un alimento. Hay infinidad de comidas que con un buen vino se potencia su sabor. El virmo forma parte de una cultura y de una buena alimentación. Tiene hierro, vitaminas... Nuestro vino forma parte de un estudio contra el cáncer de la Universidad de Barcelona, que están investigando las propiedades beneficiosas del resveratrol, uno de los muchos componentes que tiene.

Nos pasaron hasta la cocina, no nos dejaron marchar, y nos sirvieron en su mesa. Mientras volvía a casa pensaba en la cantidad de historias que, a lo largo de la historia, se han contado en torno a una copa. Entonces entendí que había vivido algo más que una grata reunión, había vivido el espectáculo milenario de la creación del vino y su consumo más placentero, con conversación y fraternidad. 

 

Barriles que fueron utilizados por los antepasados de Amaya

Barricas centenarias utilizadas por los antepasados de Amaya.

 

-Tienda online y página web http://www.bodegasyviñedosamaya.es

 

-Su cuenta de Facebook que suelen actualizar con su agenda de visitas a ferias de vino y gastronómicas. ¿Quién sabe? Igual algún día visiten su ciudad.

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