Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Timos y Diretes...

Ahora que he pillado carrerilla con el anterior post -al que podemos considerar mi primera incursión en el apasionante mundo del 'timo profesional'- no pienso parar y en éste, voy a seguir poniendo nombre, apellidos y 'mote' a esos lugares donde estas prácticas suelen llevarse a cabo con cierta asiduidad/ impunidad. Yo los he agrupado bajo la denominación de origen 'Epicentros del timo', aunque como cada zona tiene sus peculiaridades, es mejor estudiarlas por separado, !vamos a por ello!

Arrancamos motores con los mercados de abastos; lo que siempre simbolizó la calidad de la materia prima, el trato personalizado y el jamás te daré 'gato por liebre', ha mutado, y en algunos de los puestos ahora gobierna el €œsi puedo te la meto€. Nadie está exento de llevarse a casa un melocotón podrido, un melón apepinao o un pececito rojo que tiene de salmonete bastante menos que el pescadero de cabroncete, aunque corres especial riesgo si tienes pinta de joven, de soltero madrugador o si te asoma un billete de 50 euros por el bolsillo del pantalón.

Lo mejor en estos casos es ir con la barba tipo gato persa, una camiseta del 'Discoplay' y sobre todo hablar con las señoras que patrullan la zona -esas mismas, que aun sin tener que hacer nada más en toda la mañana, se empeñan en colarse (el morbo del jubilado)- porque además de aprender a dominar el terreno, también volverás a casa con un par de capítulos de su Simone Ortega particular... (quieras o no) .

De todos modos, si quieres encontrar un buen producto de forma rápida, segura (pero cara) , sólo tienes que buscar el puesto del mercado donde la gente lleve la marca de su ropa bordada a mayor tamaño, no te preocupes porque aunque en ocasiones son tan grandes que parecen falsificaciones de mercadillo y eso pudiera llevarte a pensar lo contrario, allí se vende calidad; aunque profundizando un poco, te das cuenta de que algunos de ellos compran en esa parada, por el mero hecho de ser vistos allí.

Ahora nos vamos más al centro, concretamente a los cascos históricos de las ciudades con pedigrí turístico, para asistir a un ritual ancestral conocido como 'La caza del guiri'. A partir de las 10 de la mañana, €œhordas de camareros€ se calzan su chaleco y se pintan la cara para la batalla; en cuestión de minutos empezarán a 'pastar' frente a sus negocios grandes manadas de 'tiernas gacelas', rubias, con pieles blanco nuclear, los ojos rasgados, riñoneras como michelines de folclórica y unas cámaras que cantan flamenco -por aquello del camarón (éste ha sido malo)-; la táctica es clara, tienen que permanecer atentos y no darse nunca por vencidos -algo así como cuando quieres dar de baja el Adsl- porque alguna terminará cayendo en sus redes, cautivada por las estupendas vistas. La orden es igualmente cristalina, €œguiri sentao, guiri timao€ . Si no lo entiendes, ponle sangría y un pincho de tortilla .

Si quieren comer, la primera opción es mezclar las sobras del día anterior con arroz vaporizado y llamarlo paella , y por supuesto regada con más sangría -preferiblemente en jarra de barro para que no se den cuenta de las €œpelotas de tenis€ que lleva dentro-, que en este caso nunca debe costar menos que un Ribera de Duero de gama media. Después de dos copas, cuando el azúcar vaya haciendo efecto, ya puedes empezar a vacilarle sin escrúpulo alguno y en el caso de ser chicas -y estar buenas-, incluso puedes pedirle el teléfono para ver si sigue estando vigente 'la leyenda macho ibérico'...

Y por último, vamos a visitar esos referentes del turismo de calidad, esos símbolos de lo castizo y lo cañí, emblemas de la resistencia ante la ley de costas; hay pocos lugares tan idílicos como los chiringuitos y quizás por eso, algunos de sus dueños piensan que tienen una parcelita en el cielo, y con ello la potestad de poner unos precios a todas luces abusivos (para el servicio que ofrecen); comerte una sepia a la plancha con un golpe de alioli para disimular que no está fresca y que tiene más amoniaco que el tinte de una peluquería de barrio, en un mantel de papel con el que ni Bear Grylls se limpiaría el culo en una situación extrema y con unas copas tan rayadas como el último de Melendi en los 40 principales, no puede salirte por un dineral por mucha brisa marina -'acondicionada'- que te pueda dar en la cara, y mucho menos si sales de allí oliendo a churrería.

Aunque todo esto pasa a un segundo plano, si el chiringuito tiene wifi y podemos subir la foto de marras a facebook para €œjoder€ a todos nuestros contactos, y es que en España somos muy del supositorio, el caso es dar por culo...

ÂżAlguna vez te has sentido timado? ÂżTe la han metido doblada? Necesitamos tu testimonio, España quiere saber...

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: