Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Thermomix en Hispania

Están locos estos romanos, todas las empresas gastándose el oro y el moro en publicitar sus robots de cocina y no son capaces de dar con la tecla adecuada para que las amas de casa y hasta esos restaurantes michelín que presumen de tener en sus cocinas hasta 5 de esos aparatitos del diablo, cedan a los encantos de la competencia...
Los directores de Thermomix y sus presentadoras más expertas viven en un pequeño poblado de la Galia, donde de puertas para fuera todo el mundo piensa que se dedican a la vida contemplativa -rollo monje tibetano- y a cocinar jabalíes en Varoma, pero realmente aquello es un centro de alto rendimiento en el que formar a esas futuras promesas que sustentarán la compañía durante las próximas décadas.

El universo thermomix me recuerda a la gente que va en sus coches con los cristales tintados; ellos nos ven desde dentro y piensan en nosotros como esos pobrecitos mundanos que están condenados a hacer las lentejas en una cazuela de toda la vida, a dejarse la muñeca dándole vueltas a las natillas o pasar los purés por el chino y nosotros desde fuera y dependiendo del grado de “tinte” los saludamos sabiendo que nos miran o directamente los apuntamos con el dedo y decimos aquello de “donde vas Michael Knight”.

Son muchos los que no la tienen, somos alguno menos los que sin tenerla reconocemos todas sus bondades y aun así creemos que podemos vivir sin ella –al menos de momento y hasta que llegue la extra de Navidad– y sin esa especie de pócima mágica que deben entregarte el día que la compras, con la que te conviertes en Paco Roncero cada vez que la enchufas y vuelves a ser el Cocinero de Rota al apagarla...

Aquella “ley” de que para vender un producto tienes que creer en él, en este caso se cumple a rajatabla; escuchar a sus presentadoras hablando de la “criatura” con esa pasión, ese orgullo y esa seguridad -sumado a que normalmente son de "confianza"– hace que las ventas y su futuro estén más que asegurados e incluso me llevan a sospechar que el mismo Steve Jobs pudo copiar el modelo Thermomix a la hora de levantar su imperio Apple. Una máquina compacta, robusta, que aúna un montón de tecnologías desperdigadas, que lo hace casi todo y casi todo bien, cuyos nuevos modelos se sueltan con cuentagotas, que tiene mercado de segunda mano, cierto ambiente sectario y que para mas inri es tan bonita de ver, que cuando se “muere” lo que apetece es disecarla, colocarle dentro una bombilla y ponerla en la mesilla de noche...

Señores, ni tan alto, ni tan calvo, ni tan Vorwerk, ni tan Kenwood; pongamos un poco de sensatez en todo esto, porque en ciertos momentos me asusta ver el ambiente prebélico que se respira cuando unos quieren demonizarla a toda costa, usando como argumento ese cierto “sectarismo” que se intuye en todo esto y otros sin embargo intentan llevarla al cielo de la gastronomía, recitándote de carrerilla esas sagradas escrituras que van ganándose a base de puntos por objetivos...

Twitter: @DavidMonaguillo
pecadosmonaguillo@gmail.com

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