Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Posesiones...

Hay quién dice que el chándal tiene la culpa de que no estemos rascando bola en los Juegos Olímpicos, algunos sin embargo apuntan a que la teoría de los mayas sobre el fin del mundo en 2012 podría referirse solamente a España; otros empiezan a pensar que en este país a lo único que sabemos jugar es al rescate y que al españolito medio, cuando realmente más le gusta colgarse medallas, es en los bares después de tomarse cuatro cañas; sin embargo yo creo que esta ola de estupidez alimentaria que vivimos últimamente también tiene mucha culpa y terminamos acostumbrándonos a todo, por muy malo que sea.

Y es que poner la tele o buscar recetas por Internet actualmente se está convirtiendo en deporte de riesgo; de repente alguien nos descubre la mahonesa ligera €œespecial ensaladilla€, una especie de engrudo sin sabor ni textura, obtenido emulsionando aceite de girasol con sabe dios qué; no se si el raro soy yo, pero para comer pipas me voy a un kiosko, que por lo menos las recubren de sal o de salsa Tijuana.

Ese mismo proceso de racanería gustativa lo estamos empezado a sufrir con engendros como €œel gazpacho/salmorejo suave€; lo pueden hacer ustedes de sandía, de cereza, de remolacha o de sugus de fresa, pero por favor que tenga potencia y profundidad, que esté emulsionado y sobre todo que no sea el agua tintada de rosa resultante de haber triturado a Hello Kitty. Si ya de por sí usan tomates biónicos que no saben a nada, como para empezar a escatimarle el ajo, el vinagre y el aceite de oliva virgen extra.

Pero esta gastroenajenación transitoria no es sólo €œcarne de supermercado€, sino que podemos encontrar muchos ejemplos en nuestros círculos más cercanos. Un día nos caemos de la cama y en un ramalazo de creatividad supina, nos da por inventar recetas que por sí solas pueden estar mejor o peor, pero que en nuestro afán por darles un valor añadido, terminamos poniéndole el apellido de €œun famoso€, que realmente no es su padre. Es lo que yo he terminado bautizando como posiciones.

Claro ejemplo de esta práctica es el famoso pastel de pescado SIN PESCADO; mezcle huevos con un chorretón de tomate frito y una buena cantidad  de surimi €“cangrejo sin cangrejo€“, para después cuajarlo al baño maría, no vaya a ser que cocinándolo más rápido maltrate usted esas soberbias €œpangas€ con las que que hicieron las barritas. 

Del mismo equipo de guionistas nació la tarta de queso SIN QUESO; una especie de ladrillaco a base de yogurt, huevos, azúcar y harina, que por sí sola no dice nada, pero que con dos quesitos €œdelcaserío€ y medio bote una mermelada -que en algún momento de su vida debió veranear en Lepe-, parece ser que adquiere la categoría de tarta con mayúsculas.

Interesante también es el caso de las ensaladas SIN VERDE, que nacieron para que todos aquellos que están a dieta se engañen a sí mismos y piensen que lo que está en el plato €œes la pura salud€; si eres incapaz de vender una tabla de quesos porque al cliente le suena a €œgordopilerismo€, ponle dos canónigos, cubre el queso con azúcar, quémalo a soplete €“sí, sí, he puesto quemar y no caramelizar conscientemente- y tendrás una ensalada perfecta para el verano, que hasta el mismísimo Manuel Torreiglesias estaría encantado de recomendar en su programa...

Hay muchísimos más casos de posesiones, como la aceituna rellena de anchoa sin anchoa, el salpicón de marisco sin marisco, las magdalenas de vainilla sin vainilla, etc etc, pero me gustaría que fueseis vosotros los que os animarais a €œdenunciar€... 

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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