Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

GastroDiógenes...

Una vez llegado el verano he decidido volver a la senda de los artículos fresquitos -para no subiros más aún la temperatura corporal con mi mala “follá” habitual-, aquellos que os obligaban a pensar lo justo -como los culebrones venezolanos- y que no se os hacían lo suficientemente largos y pesados, como para tener que echaros una siesta a medio camino.
Por eso -y porque ayer estuve ordenando mi cocina y vi la luz- creo que es hora de retomar aquellos decálogos y clasificaciones que tanta gracia os hicieron en su momento; hoy toca pasar revista a los que como en mi caso, esto de la cocina se nos ha ido de las manos de tal forma, que hemos terminado convirtiéndonos en auténticos gastrodiógenes.

Así pues, voy a enumerar alguno de los productos/artilugios/alimentos que cualquier morrofino que se precie, tiende a acumular en su cocina y que pudiera llegar a poner en serio peligro la economía del susodicho y la salud mental de su pareja, familia o amigos, en caso de pasar demasiadas horas con el:
  • Disponer de un juego de cuchillos profesional es incluso hasta recomendable, pero estarías entrando en territorio peligroso, si mientras ves un capítulo de Dexter, sientes la necesidad imperiosa de bajar corriendo a la ferretería a por ese pequeñito que usa para los trabajitos finos.
  • Si un día alarmado por el olor, abres el armario de las especias y te das cuenta de que todos los kebab de tu ciudad podrían subsistir durante un mes con la mitad de lo que tienes allí guardado, deberías empezar a planteártelo o por lo menos llamar a los antiplagas para que vengan a fumigar tu piso.
  • Si en la nevera acumulas los quesos suficientes como para rellenar una tabla con la que Moisés jamás hubiese tenido el valor -ni las fuerzas -de bajar del Sinaí, es hora de que empieces a tomar cartas en el asunto y de que te hagas unos análisis de sangre por que tienes que tener el colesterol por las nubes.
  • Si tus estanterías están repletas de publicaciones de cocina -libros, DVDs, revistas- que dentro de unos años no servirán para nada -a no ser que seas de natural vintage-, quizá necesites pedir ayuda profesional; aunque si quieres hacerlo por tu cuenta, empieza por tirar los recortes de la revista Hola descoloridos, que guardas en una carpeta desde los 90, porque el flan con nata y el pastel de cabracho ya tienen peluca.
  • Si eres de los que para justificarse y poder almacenar frutas exóticas en su despensa sin remordimiento alguno, piensa que comerse un plátano es muy erótico, o que decirle a la frutera ¡¡ vaya peras tienes!! roza lo ofensivo, el problema es serio; te recomendaría llamar a la Doctora Vijande .
  • Si en tu cocina tienes más de 5 utensilios que no usas por lo menos una vez al mes, estás entrando en territorio pantanoso; para no hacer sufrir a los tuyos - y por amortizar -, procura al menos montar un brik de nata con el sifón cuando estén delante o hacerles un helado con la dichosa maquinita del Lidl, aunque al comerlo tengan la sensación de que hay más cristales rotos que en una película de Bruce Willis.
  • Si en tu despensa acumulas los suficientes aromáticos como para que la policía se persone en tu casa con una orden de registro, porque tus vecinos le han dicho que entras y sales continuamente con hierbas raras, piensa en que algo estás haciendo mal aunque no sea ilegal.
  • Si eres de esos que llevan varios años plantando su minihuerto y al final del verano has sacado cinco cherrys y un pimiento del tamaño del llavero de Shin Chan, es hora de replantearte si merece la pena el esfuerzo invertido - y lo que te has gastado en el fisioterapeuta por los tirones musculares-.
  • Si eres de los que piensa que en la cayena de toda la vida apenas se aprecian los matices picantes y que la botellita de tabasco tiene el mismo glamour que aquellas pequeñitas de licores que te ganabas tirando con la escopeta en la feria, y por ello acumulas chiles chipotles, jamaicanos, vietnamitas, habaneros, japaleños, ajies fosforito y dos tubos de wasabi – por si tienes una noche loca-, es hora de que abras los ojos y te des cuenta de que con tal despliegue, podrías conseguir que todo tu vecindario terminara cagándose como un mirlo blanco.

Esto se está alargando más de lo que pensaba así que otro día seguimos; mientras tanto id echando cuentas y si os veis reflejados en más de cinco de los puntos anteriores, consideraos un caso perdido, soy unos gastrodiógenes sin remedio, carne de reality en canal cocina.

Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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