Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Fuera de servicio

Son las 15 de la tarde, aún te quedan 100 kilómetros para llegar a casa y el agujero que tienes en el estómago amenaza con apoderarse de tu alma. Sabes que vas a comer mal y caro, pero las circunstancias te obligan a parar en un área de servicio; esos paraísos gastronómicos que nadie se atreve a perseguir, donde se abusa del cliente, usando su necesidad como excusa.

Esta semana leía un artículo en el que explicaban como estaban cambiado las costumbres españolas a la hora de viajar. La gente “mira el duro” cada vez más y, por eso, intenta evitar las autopistas; de forma que está aumentando notablemente el tráfico, en esas mismas carreteras nacionales que hasta hace muy poco tratábamos de evitar a toda costa.

 

Desde el punto de vista del hostelero que lo protagonizaba, el problema no era simplemente que bajara el número de vehículos sino que, además, el consumo de los que siguen circulando por vías de pago se ha desplomado – hablaba de 70%- y yo desde aquí añadiría que con razón, porque para lo que suele ofrecer la media, es preferible pasar de largo.

 

Muchos quizá no me entiendan, pero yo pertenezco a esa secta que intenta evitar en medida de lo posible las “paradas técnicas”. Nunca le he encontrado el atractivo a parar en medio de la nada, a hacer algo más que repostar gasolina y salir pitando. Si me apuráis, soy de los que agradecen que la gente se suba al coche “meada y desfogada”, para no hacer de un viaje monótono de por sí, una auténtica tragedia griega.

 

Está muy bien lo de bajarse a estirar las piernas, relajar la vista, liberar tensiones e incluso a comprarte un cd de Los Sabandeños, pero ni a mi peor enemigo le desearía una comida en una estación de servicio.

 

Entiendo que un establecimiento abierto 24h no pueda tener el nivel de algunos restaurantes, pero de ahí a servir comida para astronautas va un buen trecho. Me parece vergonzoso que en zonas con una larga tradición jamonera se sirvan esas flautas de pan congelado con dos lonchas cortadas con motosierra sin que nadie ponga el grito en el cielo y que, además, tengan el valor de cobrar 7€ por el simple hecho de que el viajero, en la mayoría de los casos, no tiene nada mejor que llevarse a la boca.

 

La decrepitud del bocata no se limita simplemente al jamón, porque incluso me parece más lamentable el caso de esas tortillas de patata, engordadas con maizena, desnutridas, pálidas, carentes de huevos y secas como los pies de un predicador, que se cortan en porciones perfectas para que los hambrientos peregrinos se las disputen en una cruenta batalla, como si de los quesitos del trivial se trataran.

 

El panorama gastronómico tampoco mejora si le echamos el valor necesario como para pedir un plato. Hace unos días recorrí el “buffet” de una cadena de restaurantes de área de servicio, que presume de cocinarte los platos al momento, y el panorama era desolador; filetes primaverales por aquello de los tonos verdes, sopas de cocido cuajadas por la grasa y la oxidación, ensaladillas rusas que le estaban dando un pase de pecho a la salmonela y al mal gusto, spaguettis secos y cardados como la melena de Cindy Lauper y patatas fritas encharcadas en aceite de semillas, al más puro estilo camiseta de churrero.

 

Ni rastro de un guiso tradicional, ni de cualquier otro plato que me recordara que estaba en España y que en “esos pueblos de dios” siempre se comió muy bien. Por si fuera poco, de postre no había tarta de queso sino New York cheesecake, y además a las magdalenas le habían puesto perlitas de chocolate y un papel molón antes de rabautizarlas como muffins.

 

Igual deliro, pero este tipo de establecimientos hacen daño a esa marca España que tan de moda se ha puesto últimamente; tanto o más que la comida basura, las paellas congeladas, la sangría de brick y las críticas al gobierno, pero a nadie parece importarle. Total, los viajes son un estado mental...

 

Amén

Twitter: @DavidMonaguillo

email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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