Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Estudiante, por detrás y por delante...

A los 18 años llega ese momento en el que, por circunstancias de la vida, tienes que volar del nido y cambiar a tu familia por unos compañeros de piso, que vendrían a ser a la cocina lo mismo que Jarabe de Palo a la música; tristes, aburridos y repetitivos hasta la saciedad.

Una vez embarcado en este viaje y soportadas las primeras tormentas a base de los tuppers de la €œsanta madre€, tu nave empieza a ir a la deriva y terminas buscando el €œamparo€ de nuevos vientos, normalmente en la sección congelados del supermercado; cuando la situación empieza a convertirse en insostenible, intentas €œ achicar agua€ llamando de vez en cuando a cualquier cadena de comida con reparto a domicilio , pero como ni tu estómago ni tu bolsillo pueden soportarlo mucho tiempo, al final te decides a cocinar por ti mismo €“ muchas veces con el empujoncito de algún cocinero televisivo - , y es ahí cuando las barrabasadas gastronómicas cometidas bajo la licencia €œpiso de estudiantes creative commons€ empiezan a ser más que flagrantes . Pero ojo, no quiero hablar de esto en pasado, porque aunque €œApis€ haya cambiado su €œpackaging€, estos €œcostumbrismos€ siguen formando parte de la más rabiosa actualidad....

Todos los pisos de estudiante tienen como nexo común el amor por los hidratos de carbono. Por menos de 1‚Ź tendremos a nuestra disposición 1 kg de pasta o de arroz (a elegir) con el que poder satisfacer nuestros instintos más primarios en momentos de crisis creativa.

Decantarse por la opción del arroz es lo más arriesgado €“ a no ser que caigamos en las garras de los precocidos (recordemos que el pionero no fue Brillante, sino Riso Listo) - , basándonos en la dificultad para darle un buen punto al grano y en el tiempo de cocción más prolongado; pero a esa edad , la valentía se da por supuesta y después de dos prueba/error, ya podremos presumir entre nuestras amistades, de hacer los mejores arroces del mediterráneo. En nuestro particular chiringuito se servirán solamente dos especialidades €“ pero muy logradas, oiga -, por un lado la paella de carne, que llevará como ingrediente estrella un paquete de salchichas recauchutadas de marca blanca, y por otro la de marisco, que vendría a ser lo mismo, pero añadiéndole un par de palitos de cangrejo €“ surimi para los modernos - y una lata de atún.

El caso de la pasta es muchísimo más rápido y vistoso si cabe, y si te lo sabes montar bien, puedes estar toda la semana comiendo €œtrigo€ sin darte cuenta ni tú mismo. El autoengaño consiste en tener en tu despensa todos los tipos posibles - spaguetti, caracolas, tallarines, ravioli.... - y en aprender las salsas básicas del recetario italiano y luego fusilarlas sin piedad, incorporándole mil y una guarradas de nuestra propia cosecha... Ahí nacieron la carbonara con champiñones, la boloñesa de atún, el pesto funesto y la Frutti di - no sé qué- mare€ con el preparado para paella del Mercadona...

Otro de los problemas son las salpicaduras de aceite; en ocasiones llegas de clase más bonito que un San Luis y para no ponerte hecho un €œcerdo€, le echas valor a la situación, te quitas la camiseta, subes la música y te dispones a freír un par de huevos a pecho descubierto, sin darte cuenta del peligro real. Todos estos valientes quedan marcados de por vida - tipo Kunta Kinte - y los puedes diferenciar claramente en la playa, porque presentan quemaduras circulares - más o menos grandes dependiendo de su grado valentía-, hasta el punto de parecer auténticos trajes de gitana de cintura para arriba.

Al hilo de las salpicaduras, me gustaría recordar a un excompañero de piso, que preso del miedo, le daba la vuelta al filete a 2 metros y escondido tras una tapadera.... Hoy en día, cada vez que nos vemos, le sigo recordando que visto desde fuera , era una mezcla entre soldado romano y Ángel Cristo sometiendo leones con el mando a distancia..... #quetiempos

Mención aparte merecen las multitudinarias cenas a base de panchitos, aceitunas rellenas de no-anchoa, empanadas de hojaldre crudo, pizzas de €œTorrestrella€ y croquetas en dos texturas €“ quemadas por fuera y congeladas por dentro -, que se organizaban con el único pretexto de encubrir y vestir de gala un posterior botellón, en el que algunas veces la cosa se le iba de las manos a los €œideólogos€ y la gente terminaba haciendo la sangría en la bañera; pero eso de por sí, ya da para otro post...

Me estoy dando cuenta de que hoy me he tomado el artículo con mucha tranquilidad, pintando el panorama un poco menos desolador de la cuenta, así que para solucionarlo, simplemente os recuerdo que los estudiantes de €œaquella época€, son ahora padres/madres y estos vicios se erradican muy difícilmente... que dios nos pille confesados!! :D

Se me acaban de antojar dos huevos fritos, así que os dejo, pero no temáis por mí, porque yo para cocinar me coloco el típico delantal de las abdominales... #cuantodaño

Twitter: @DavidMonaguillo
Facebook: David Monaguillo

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: