Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

De postre, fruta del tiempo...

Ya lo cantaba Maria Ostiz: €œ Un pueblo es, un pueblo es, abrir una ventana en la mañana y respirar, la sonrisa del aire en cada esquina...", pero la parte gastronómica no debía rimarle, así que pasó de incluirla y es ahora cuando empezamos a sufrir los daños colaterales de ese €œlapsus€, porque una vez que estamos €œinoculados€ con todas las bondades del €œvenenillo rural€ y llegamos allí para pasar un fin de semana de naturaleza y atracones, nos encontramos con auténticas €œcrisis de identidad€ en algunos restaurantes de esas zonas...

Los €œurbanitas€ van al pueblo a €œpisar cacas€, a sentir como los €œvisillos€ de las ventanas se corren al ver caras nuevas, a poder taparse con 3 mantas de lana porque la calefacción no está funcionando toda la noche; pero también para comer guisotes espesos como una tarde de resaca, esos que te permiten elegir si €œempujártelos€ con cuchara o con tenedor, esos que alimentan más que un beso robado y te recuerdan que el €œlegumbrismo€ es un acto de fe...

Comer en un restaurante de pueblo debe implicar, un pan no precocido -y a ser posible que no te lo cobren, o que te lo €œmetan€ por otro lado-, que las croquetas estén hechas con una mezcla entre leche de verdad y €œdolor de antebrazo€, que esa €œamiga verde€ del cordero sea de la huerta de al lado -eso si es ecológico-, que las raciones sean tan abundantes como para hacerte dudar de la capacidad €œcontorsionista€ de tu estómago y que te atiendan -a ser posible con una camiseta del €œdiscoplay€- como si tu dinero se la €œsudase€; pero esto es cada día más difícil de encontrar...

El capítulo de postres tampoco sale muy bien parado y aquellas natillas que te €œenredaban€ como el mejor de los guiones y no te soltaban hasta que terminabas con ellas, empiezan a ser sustituidas por €œaguachirris €œ tintados a base de colorante para paellas; al postre de la casa muchas veces deberían añadirle la coletilla €œ de la casa, de congelados€ y el flan de huevo pasar a llamarse €œvaya huevos tengo, para llamar a esto flan€....

Desde hace unos años se ha instaurado la ley del €œde pueblo, pero molones€ y muchos negocios rurales con cierto €œéxito€, intentan reinventarse -hasta ahí perfecto- pero cometen el error de pensar que la gente se desplazará 300 km para comer lo mismo que le ofrecen en su ciudad (y al mismo precio) . Ya no hay villa que se precie, que no cuente con lo que sus €œnativos€ denominan €œese sitio pijo y caro donde se comen putadas€ y que no recomendarían ni a su peor enemigoo. No entiendo el nuevo rumbo €œexcesivamente moderno€ que toman estos negocios y sin ánimo de entrar en debates sobre €œslow food€ , me asusta ver como se sirve €œrape negro€ en pleno Teruel, €œlo que sea" con trufa en un pueblecito costero o €œfuá con manteca colorဝ en la Alpujarra...

De todos modos siempre hay que sacar una lectura positiva y en este caso no puede ser otra que la abolición de esa norma no escrita de tener que terminar la comida con 5 dedos de Contesa o con aquel famoso -y casposo- €œpostre pijama€œ al que debieron llamar así porque después de comerte ese €œpotito con tropezones en almíbar €, lo único que apetecía era acostarte... !y no levantarse nunca más!

Twitter: @DavidMonaguillo
pecadosmonaguillo@gmail.com

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