Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Cenas y cestas en tiempos de crisis...

Cada día se cierran más bares/restaurantes y en su lugar abren clínicas de depilación láser, dicho en cristiano, en España faltan emprendedores hosteleros y sobra mucho pelo.

Si queremos ampliar el espectro de negocios triunfadores podríamos añadir también esas tiendas que tienen los huevos toreros de comprarte la medalla de oro de camarón de la isla y hasta los empastes sin escrúpulo alguno o esos outlet de ropa de los que sales hecho un Michael Knight por menos de 30‚Ź. Sí señores, estamos en crisis, sólo faltaba yo por lamentarlo y por dar mi visión ultra-catastrófica y €œentierranegocios€, pero no va a ser el caso, primero porque no me apetece y segundo porque si quisierais escuchar €œpenas€ os iríais a un blog serio :)

En Navidad y gastronómicamente hablando empezamos a notar la crisis cuando las cestas no sólo mutan al formato caja de cartón con dos abetos y un papa noel pintaos por un niño de 8 años, sino que también parecen haber sufrido el ataque de algún camionero francés por el camino; ese bendito día en el que descubres que el jamón ibérico es sustituido por un chorizo ramplón, empiezas a mirar a tu jefe con la cara del que mato a mató a Laura Palmer, porque por lo visto, desde hace algún tiempo tener chorizo en casa es de pobres. Evidentemente el whisky €œcaro€ también desaparece sin dejar rastro, aunque a muchos eso le debería dar igual, porque si echamos un ojo a su mueble-bar nos daremos cuenta de que hay mucho Diógenes de las botellas de más 30 ‚Ź; empiezan reservándolas para una ocasión especial -como podría ser la primera comunión de su hijos- y 20 años después se dan cuenta de que el niño ya se ha casado y que la botella tiene más polvo que si hubiera hecho el Rocío.

Llegados a ese grado de frustración ya te da un poco igual todo, así que decides ahogar tus penas con lo que sea y después de tres tragos empiezas a valorar la idea de que Rondel al igual que Bic, siempre fueron marcas de referencia por algo; cuatro copas más tarde y despues de haberte comido el primer piso del surtido Cuétara, ya barajas la idea de hacerte una menestra con esas latas de espárragos, pimientos del piquillo, guisantes, etc que €œcuriosamente€ siguen viniendo y que hasta el año pasado era lo primero que enterrabas en especie de cementerio de las cosas que jamás usarás, que es la última balda del armario.

Como no podía ser de otra forma, las cenas de Navidad también sufren esta €œlacra€ y aunque no son muchos los casos en los que deja de celebrarse, lo cierto es que echar un ojo a los menús que ofrecen algunos locales y darse cuenta de que el capitán Pescanova ha pasado a verlos, de que el pato vuelve a estar de moda €“y muy bien de precio€“ y de que si pones detrás de lo que sea la palabra ibérico la gente pica, es todo uno. Además parten con la ventaja de que la gente va a las cenas de empresa para ver al jefe con dos o diez copas de más, para intentar pegarle un polvo furtivo a la secretaria o en el mejor de los casos, sólo porque es gratis, así que mientras haya vino y escotes suficientes, nadie va a exigir un karma gastronómico...

Una vez €œrisogenizado€ el artículo, vayamos a la parte seria y permítanme que en estas fechas tan señaladas me ponga el disfraz de €œángel consejero€ y me centre en todos esos negocios de hostelería/ alimentación que se quejan de falta de clientes; suenan tiempos de cambios y de nada sirve lamentarse, echarse las manos a la cabeza y dar puñetazos contra las paredes, porque mientras ustedes lo están haciendo, otros muchos invierten sus energías y sus ahorros en poner wifi en sus locales, en bajar precios, en subir calidad, en darle una vuelta de tuerca al concepto de negocio, en que la gente conozca lo que hacen a través de redes sociales €“sin marketing agresivo por dios- y en definitiva en reinventarse en tiempos de crisis, porque es innegable que estar está, pero para algunos €œni ha llegado , ni se la espera...€

Twitter:@DavidMonaguillo
pecadosmonaguillo@gmail.com

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