Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

B-siders...

Es vox populi, que los concursos de tapas crecieron al abrigo de la nueva cocina en pleno boom gastronómico y que todas las asociaciones de hostelería quisieron tener el suyo, para no ser menos que nadie e incluso en ocasiones por el qué dirán.

Los hay de todos los tipos: multitudinarios, prácticamente anecdóticos, con más o menos recursos y con niveles muy dispares, pero la mayoría de las voces autorizadas, otorgan al Concurso nacional de Pinchos y Tapas ciudad de Valladolid €“que se celebró hace un par de días-, el honor de ser el más importante en España y a la postre en el mundo, por aquello de que los conceptos €œpincho y tapa€, parece ser que nos pertenece por ley.

Bajo la Cúpula del Milenio se cocinaron las que en teoría eran las 66 tapas más interesantes y las que en definitiva hicieron méritos durante el año, para optar al título de mejor pincho nacional 2012, con todo lo que eso conlleva.

Entre los elementos a valorar, evidentemente se encontraban la originalidad, la estética, la técnica y el sabor, pero a lo que más importancia debían otorgarle los jueces €“o eso se decía €œpor megafonía€-, es a que la ganadora, fuera una creación que pudiese encajar sin problema alguno en una barra de tapas y que por lo tanto, no fuera puro fuego de artificio creado para la ocasión.

Pero en este punto, yo empiezo a tener los primeros problemas y éstos llegan desde lo que para mi debe ser la columna vertebral de cualquier negocio, que las cuentas salgan a fin de mes; y o a mi me timando en el mercado ó varias tapas difícilmente cumplían con la premisa de tener un coste máximo de 1,20 ‚Ź (para venderse en barra a 1,80‚Ź).

En cuestión de minutos, por allí desfilaron con total impunidad el atún de almadraba, (en un pincho que curiosamente invitaba a €œcomerse la crisis€ con otra cara -bendita crisis-), los langostinos tigre, los boletus e incluso alguno se cubrió de gloria al comentar que utilizaba un ingrediente humilde como el mejillón, para segundos más tarde €œarreglarlo€ diciendo que los abría con un caldo de berberechos (algo así como freír croquetas del super con un virgen extra de 30 ‚Ź/ litro) y que también usaba carabinero. Un sin dios cuya única lógica es el todo vale para destacar, aunque sea ridículo.

Como no puede ser de otra forma, para el €œpase oficial€, se utiliza lo mejor de lo mejor, pero evidentemente usar esos productos es inviable para el establecimiento que apadrina al concursante y que es realmente el que tiene que lidiar con el público y dar la cara.

De esa forma los langostinos tigre y los carabineros se convierten en gambas congeladas ridículas como el pene de Shin Chan, los mejillones de roca pasan a ser de lata y las brillantes presentaciones se quedan en gastropowerpoints de los 90; viejunos, barrocos y casposetes, pero que en algunos casos cumplen con el cometido de darte una idea aproximada.

Algo que otro año más me sigue chocando, es la cara con la que los cocineros concursantes se quedan mirando a algún miembro del jurado, tras indicarle la forma en la que tienen que comerse la tapa y ver como ellos hacen caso omiso; debe ser desesperante perder horas de sueño para idear una tapa de bocado y que un señor se empeñe en destriparla con cuchillo y tenedor €“y cara de asco- delante de tus narices, o que ni siquiera pruebe alguno de los elementos que componen el pincho y que por lo tanto no lo pueda valorarlo objetivamente.

Aunque lo que más preocupado me tiene, es que dos días más tarde sigo intentando desenmarañar el proceso creativo que siguen algunos a la hora de crear tapas y alucino al ver como un profesional no puede darse cuenta, de que los experimentos se hacen con gaseosa y de que en la gastronomía, las copias se ven a la legua y si son burdas, además haces el ridículo.

Esto llega a su fin y toca reconocer lo que es de ley; y es que el Pret a Porter que desfila por la pasarela, por momentos bien merece el aplauso, pero que una vez fuera, algunas luces se apagan y te das cuenta de que a todo el mundo no le queda bien una treinta y dos.

Pero oigan, el ambiente es magnifico y desde aquí quiero dar mi más sincera enhorabuena a la organización, por conseguir hacer de éste, un evento de referencia y sobre todo, por lograr que los locales estén hasta la bandera, cosa que en estos tiempos que corren, bien merece una reverencia.

Twitter: @DavidMonaguillo
email: pecadosmonaguillo@gmail.com

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