Monaguillo original

Gazpacho y Cilicio

David Monaguillo
Blog de David Monaguillo. Autor de Pecados del Monaguillo.

Amigos, cenas y cintas de video...

Suena el teléfono y sin darte apenas tiempo para reaccionar, una voz entrecortada, casi jadeante y a la que apenas entiendes -lo que vendría a ser Shakira-, te dice: €œEn mi casa a las 22.00 horas. No traigas nada€. No has podido defenderte, ni tan siquiera buscar una excusa, acaban de invitarte a una cena de amigos, esos parques de atracciones gastronómicos donde tradición e innovación van de la mano, aunque en ocasiones lleven años sin hablarse...

Antes de 'despotricar' y darle el toque canalla, recalcaré que en este tipo de celebraciones la comida es lo de menos y que tener el valor de volver a juntar a 10 'personajes' en torno a tu mesa -aun sabiendo que te vas a pasar todo el día siguiente en modo 'pornochacha' , merece un Oscar a los 'huevos toreros'; pero no hemos venido aquí a hablar de eso, vosotros necesitáis 'carnaza' y yo no pienso negárosla; así que empecemos a analizar las tipologías de individuo que pueden tocarte en suerte.

El primer lugar empezamos con 'El relaciones públicas'. En su escala de valores lo más importante es que a sus eventos asista el mayor número de gente posible -para luego colgar las fotos en su multitudinario facebook-, que las 'velitas' estén bien alineadas en la mesa y que el mantel combine a la perfección con la lámpara y la cortinas; pero si esperas que aquello sea una bacanal romana, date por perdido, porque la oferta gastronómica navegará entre el Navidul loncheado a lo Alberto Murroni, los saladitos del obrador de la esquina y una de esas tartas coronadas con dos botes espuma de afeitar.

Ahora fijamos la vista en lo que yo denomino 'Los rellenalotodo'; son un subtipo de cocinillas manitas, muy influenciados por el 'boom' del pimiento de piquillo relleno, Âżo debería decir de Perú? A partir de ahí, vieron filón y nada se les resiste; por nuestra mesa pueden desfilar los calabacines y/o berenjenas con formas de 'barquito' -aunque en ocasiones más bien parezcan las chanclas de Kung Fu-, el mister potato asado con más mantequilla que un desayuno 'buffet', el 'librito' de carne relleno de medio tranchete -rebautizado para la causa como San Jacobo (y sin que este señor haya podido hacer nada para defenderse) , y por último esas tortillas genéticamente insípidas, de las que rebosan dos incontroladas lorzas -tipo jovenzuela oronda y orgullosa- de mahonesa o una especie de lava volcánica a base de tomate de bote.

En situaciones límite, incluso llegan a ponerse el monóculo para realizar trabajos de precisión, como en el caso del cherry, la guindilla o el higo relleno. De todos modos es una pena que gasten toda su energía con el producto en sí y dejen a un lado la segunda parte de la elaboración, confiando en la santísima trinidad de los rellenos para salvar la papeleta -entiéndase por ello bacon, atún de bote y don salmón ahumado-; además suelen asegurarse de que ni el mismísimo Grisson pueda encontrar las pruebas del delito, gratinándolo todo con 4 dedos de queso, que vendría a ser lo mismo que enterrar algo en cal viva.

Y nos lanzamos a por una de las tipologías a la que le tengo más ganas, hablamos de 'El estirao'; ese tipo de persona que parece que te hace un favor invitándote a su casa y que desde un principio intenta venderte una moto, para la que no tiene ni carné ni mayoría de edad. Suele tener controlados todos los detalles al milímetro y por ello el principio de la cena suele ser un 'lipdub gastronómico'; pero llega el momento en el que se cae una copa, el vino forma una mancha tipo cara de Belmez sobre el mantel y ves como poco a poco le empieza a cambiar la cara, hasta llegar a un punto en el que piensas que le ha poseído Jim Carrey. A partir de ahí, todo se le empieza a escapar de las manos y en cuestión de minutos terminas descubriendo que sus recetas son de los coleccionables de la Pronto y que también compra en Ikea.

Otro grupo que me encanta, son 'Los Quimicefa'; les gusta el riesgo, inventar sobre la marcha y piensan que llevan escondido dentro un Estrella Michelín. Algún sábado 'tonto' han escuchado a los de Canal Cocina decir que hay que jugar con los contrastes dulces, salados, amargos, etc y les ha faltado tiempo para usarte como su conejillo de indias; las medianoches con jamón de york y queso y los melocotones en almíbar con ensaladilla, pasan a considerarse los 'varones dandy' de la gastronomía, y dejan su lugar en el 'Olimpo de la creatividad', a las tostas de chorizo con nocilla, los montaditos de salmón con chocolate blanco, o las anchoas marinadas y servidas encima de una galleta maría; que no digo yo que vayan a estar malas, pero se echa de menos un criterio más allá de la casualidad y/o los efectos del vino, a la hora de 'inventar'.

En este mismo grupo también podríamos englobar a la gente que se empeña en renovar los postres, sin darse cuenta de que en muchas ocasiones la repostería es una ciencia tan exacta como las matemáticas, y que si intentas sustituir el azúcar de un bizcocho por aspartamo, posiblemente te quede con una textura muy cercana a las manos de un marinero (eso si tienes suerte de que el edulcorante no se queme en el horno y luego amargue) .

Y como esto se me está yendo de las manos y la 'sombra del ciprés' es muy alargada, lo dejamos por hoy; pero os prometo que retomaré el tema, siempre y cuando mis amigos vuelvan a invitarme a su casa... :D

Twitter: @DavidMonaguillo


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