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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Ser cuartos

Vivo en el paraíso. En este momento no podría pasar a mejor vida. A las diez waterpolo femenino, a las once y media, balonmano masculino, a las doce y cuarto hockey hierba masculino, a las dos, mientras como, tenis en Wimbledon, a las tres, mientras dormito, natación y por la tarde, una imparable ración de esos deportes que buscan sus cinco minutos de gloria a la espera de cuatro años menos cinco minutos de silencio absoluto. Adosado al sofá, me pongo nervioso con el judoka que llora como un niño, salto, indignado por un atraco en waterpolo, y me enfado como si aquello me importara algo, por el último gol de las francesas contra nuestro equipo de balonmano.

Al no tener bastante con lo que veo en mi planísima TDT, acudo a mi móvil de penúltima generación y me descubro por la calle siguiendo en directo la final individual de caballo con arcos. Al regresar a casa, enciendo el ordenador y ya es el acabose. Visiten, si no lo han hecho ya, www.rtve.es y sepan de qué les estoy hablando exactamente. Se llaman Juegos Olímpicos, que no Olimpiada, y suelen suceder cada cuatro años. Mi primer recuerdo olímpico fue curiosamente, un dibujo animado, aquel Osito Misha de Moscú 80. El segundo, esos madrugones para seguir a la selección de baloncesto subcampeona en Los Ángeles. Tras Seúl, complicadísimo por la diferencia horaria, Barcelona 92 fue la repanocha. Podría decir que lo vi todo y ciertamente mentiría porque ahora mismo, veinte años después, no tengo una idea exacta, sí aproximada, de lo que sucedió en la prueba de doma femenina.

Ahora en Londres, aquí al lado como quien dice, somos cuartos. Cuando escribo estas líneas, y mucho me temo que cuando alguien cometa la imprudencia de leerlas, aún no hemos conseguido medalla alguna. Varias se han escapado por esas cosas que solo nos pasan a los españoles, la mala suerte, los palos o las controvertidas decisiones arbitrales. Ya llegarán los triunfos. Vamos, digo yo. Había planificado el Gobierno un torrente continuo de metales para distraernos de la estafa general en la que nos encontramos inmersos y ni esto le sale bien a quienes han puesto los que nos mandan para que nos dirijan.

Ahora bien, hacemos gracietas, yo el primero, con eso de ser cuartos, pero siempre que sucede esto me hago la misma pregunta. ¿Qué puesto ocuparía yo en unos Juegos Olímpicos de periodismo? Conozco a algunos a los que ganaría casi casi sin despeinarme, pero no puedo imaginarme lo que sentiría siendo el cuarto de los periodistas de todo Garrido. Un orgullo irrefrenable, una sensación de satisfacción tal que sería capaz de cantar el himno del charrísimo barrio en el que nací. No soy capaz de discernir lo que podría llegar a hacer si alguien me dice que soy el mejor. Exigimos, yo el primero insisto, pero desde ese sillón que no se me despega ni a la de tres.

DESAPUNTES

- Quiero ser uruguayo: Además de para poder escucharlas con ese acento tan irremediablemente afrodisiaco, para tener un presidente como Mújica. Un grande que sigue viviendo en su modesta casa del extrarradio y que cede el palacio gubernamental, casi sin uso actualmente, para los indigentes que sufren la actual ola de frío en el país de Forlán. Si no se lo creen, que por contraposición lo entendería perfectamente, aquí lo pueden leer. http://www.elmundo.es/america/2012/06/01/noticias/1338566526.html

- Crudo: Por si acaso no vuelve después del verano, aquí una de las últimas demostraciones de Javier Gallego en “Carne cruda” de Radio 3. Pa lo que me queda en el convento…, deberá pensar el indispensable Crudo, que se lo hace todito dentro. Aunque suene a epitafio, allá va. http://blog.rtve.es/carnecruda/2012/07/sois-escoria.html

- Contra mi tejado: Piedras para reflexionar, es decir, para hacer dos flexiones mientras pienso.




- Sólo para atléticos: Vender a Salvio por 10 kilos y a Domínguez por 8, harían a los indeseables gestores de mi Atleti, espectaculares ministros de Economía.

CONTRA LA PARED




“Pronto dejaré de estar colgado en la calle”, dice el genial cartelito de la imagen. Doble ración de refranes vienen a cuento: El que avisa no es traidor y quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN



Es peligroso tener tiempo libre. En un rato de esos libérrimos de que dispongo entre combate de judo y regata de piragüismo, descubro a un grupo más que pinturero llamado We are Standard. Dirigido por referencias de dudosa solvencia llego a su música con la más abierta de las mentes, la misma que me caracteriza en los últimos tiempos. Y me gustan. Al buscar sus datos y esperar que en su lugar de procedencia aparezca Wichita o Manchester, figura Getxo. Como las gildas del Puerto Viejo, como Las Arenas, como el paseo desde la vecina playa de Sopelana. Solo por eso, me gustan más. Disfrútenlos conmigo.

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