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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Pozos de ambición

Una noche de éstas, soñé que era rico, pero rico de los de verdad. No como Botín ni nada de eso, sino como esos otros a los que no conoce nadie y que están forrados de cheques. La primera conclusión que saqué del sueño en cuestión es que no ocurría en Salamanca. No por nada, sino simplemente porque soñé con ello y no me soñé con ello, que es lo que hacemos los charros lígrimos mientras dormimos. Tenía dinero a espuertas y con él pude comprar todo lo que siempre había querido tener: un ordenador Spectrum 48k y un periódico. Satisfechas mis más feroces pulsiones me dio tiempo a limpiar mi propia conciencia fundando un par de OPNG’s (Organización Para Nada Gubernamental) y apoyando a otras tantas de amigos íntimos, desgravación mediante, por supuesto. Colmé, ya digo, todos mis deseos y me inventé nuevos para emplear todo aquello que me sobraba.

El sueño, en principio placentero y gozoso, turbose en pesadilla cuando empecé a darme cuenta de que por mucho dinero que tuviera, que lo tenía, sólo quería más. No sabía muy bien para qué, pero quería más. Muchísimo más. Y no paraba de amasar pasta y ya ni siquiera me ocupaba de gastarla. Solo buscaba la satisfacción de ganar, aunque fuera atracando, estrangulando, forzando a todo aquel que se cruzara en mi camino. Desperté, como casi siempre bajo el edredón nórdico, sudoroso, justo después del momento en el que decidí, aún en pleno sueño, cambiarme el nombre. Me había rebautizado como el señor Mercado, de primero. De deuda soberana, de segundo.

A las insaciables fuerzas del otro lado no les gustaba Berlusconi. Imposible que menos que a mí. Decidieron que se fuera e impusieron a su sustituto. Golpe de estado habrá que llamarlo. Ni encubierto, siquiera. Yo también pensaba que los italianos se equivocaban votándole, que hasta se merecían lo que tenían. Como nosotros, con Felipe en el 93. Pero yo no tengo un duro ni la ambición de tenerlo. En Grecia, ya saben, pasó algo similar.

Los votos y las urnas quedarán para la presidencia de las comunidades de vecinos, siempre que las agencias de calificación no duden de la capacidad de endeudarse de aquellas que decidieron cambiar el último invierno el carbón por la biomasa. Vemos lo nunca visto como si lo hubiéramos visto ya. Sin pestañear. ¿Qué pasará cuando los sustitutos tampoco valgan a las fuerzas del otro lado? Más o menos lo mismo que le quedará al señor Pérez cuando Mourinho no pueda con los amigos de Qatar. Desde este país nuestro lo vemos con la distancia del miope, pero está mucho más cerca de lo que pudiera parecer. La prima de riesgo, esa gran desconocida, vuela y, probablemente, la aplastante victoria del domingo no sirva para amansar a las hambrientas fieras. Olerán sangre, se mantendrán al acecho y actuarán sin rubor incluso a plena luz del día. Y en unos meses, Dios no lo quiera, pueden decidir que Rajoy tampoco les vale y nombren presidente del Gobierno a… Rato, un suponer. Tecnócratas, les llaman. Oí hablar de ellos hace décadas, cuando el país era en blanco y negro y el señor Chinarro acompañaba a los payasos de la tele. Ahora, con una plana de 40 pulgadas en nuestros salones, regresan para poner orden, límites a nuestros desvaríos y confines a nuestros ingenuos atrevimientos.

Dichosos somos por poder votar. Malo ha de ser que de aquí al domingo… A otros, ya vemos, ni les dejan. Estoy por votar a alguien en concreto no vaya a ser que sea la última vez que nos lo permitan. Me lo planteo en serio y busco entre los programas de los partidos aquel que no presente candidatos al Senado. Es inútil, ¿no? ¿Para qué, entonces? Lastimosamente no encuentro a nadie. En esto, que conste que solo en esto, soy blanco. Las rayas rojas las dejo para otros designios, aún si cabe, más inescrutables todavía.

DESAPUNTES

- Spain sigue siendo different. Nueve años después de la espantosa tragedia del Prestige, cuyas consecuencias aún se pueden observar en la inmortal Galicia, acaba de darse por concluida la instrucción sobre el caso. A partir de ahora, podrá comenzar el juicio. En el mismo siglo, Noruega empezará a juzgar el próximo abril al causante de la horrible matanza del pasado julio.

- ¿Hasta cuándo girará La Noria? Les imagino al tanto de que el programa de Telecinco se ha quedado sin anunciantes. Pagó una pasta a la madre de un encubridor de asesinato y pasó de facturar 450.000 euros de media a los 84.000 del pasado sábado. Le quedan, por lo tanto, dos telediarios. En Twitter dicen que el último anunciante que les queda es Pato WC. Ironías del destino. Cada uno pone su dinero donde le da la gana, pero ni La Noria, discutible programa siempre, ha cambiado en los últimos tiempos ni una campaña de imagen ha salido nunca tan gratuita.

- Sólo para unionistas: RIP.

CONTRA LA PARED

Ya no se respeta nada en mi ciudad. Tiempo llevaban Epi y Blas en aquella esquina, sin dar un ruido, y su huella está siendo borrada imparablemente. No quiero pensar que los rumores que hablaban de su más que amistosa relación, hayan tenido algo que ver. Que quede claro que con los mitos no se juega.

 

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

 

Cuanto más escucho a Manolo García, más me gusta El último de la fila. Un grupo soberbio, con una estética rompedora y una originalísima manera de hacer música. Su discografía, salvo aquella cosa rara y cuasi terminal de los hombres rana, es monumental y la inmensa mayoría de sus canciones, pura artesanía. De lo oído en las obras en solitario del gran García cabe extraer el descomunal talento del tímido Quimi Portet. Me gustan todos sus discos, pero aquel llamado “Como la cabeza al sombrero” es lo más. "Llanto de pasión”, la del vídeo que sirve de excusa a estas reclamantes líneas, una barbaridad como otra cualquiera.

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