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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Piratas sin parche

Asisto atónito al rollo de Megaupload como veo, impasible, los programas de megaconstrucciones de La Sexta. Con asombro, pero sin entender casi nada. Leo que el FBI ha detenido en ¡¡¡Nueva Zelanda!!! –cómo les gusta a los yankis esto de entrar en países amigos a impartir justicia- a un tipo que, al menos en las fotos, parece haberse comido a otro. Le acusan, al señor del casoplón y los coches de lujo, de violar los derechos de autor. Me cuentan, juro que solo lo sé de oídas, que a través de esa página de Internet, podías hasta el otro día ver películas o series de televisión sin pagar un duro por hacerlo.

Debo ser un tipo raro, también, en esto. Cada vez menos, pero de vez en cuando, sigo comprando algún periódico en papel, pese a consultar casi de manera compulsiva su versión digital. No se me pasa por la cabeza leer, por poner un ejemplo, “Cualquier otro día” de Dennis Lehane, en una máquina electrónica, perdiéndome así aunque solo sea la sensación del paso de una página tras otra. Voy al cine y asisto con regularidad a uno de los poquísimos video clubs que permanecen abiertos en mi ciudad y, ojo con esto, si un disco me gusta mucho mucho después de haberlo escuchado en la radio o en la página digital del propio artista, voy, y me lo compro. Qué loco o qué tonto, ¿no? Pues lo hago. Y como no sé por qué, tenderé a pensar que es porque a mí no me gustaría que alguien no pagara por conseguir lo que yo he hecho, si esa fuera mi fuente principal de ingresos. Porque estoy convencido de que escribir una novela, por muy mala que sea, dirigir una película, aunque sea “La mala educación” de Almodóvar, o, sobre todo, hacer un disco, pese a que sean los duetos de Pimpinela, tiene tal mérito que habría que pagar por poder “disfrutar” de ello. Si la novela es buena, la película, de Urbizu o el disco, de Van Morrison, para qué les voy a contar. Tiendo a valorar sobremanera aquello que  no soy capaz de hacer. Especialmente algo que me produce tanta emoción como una buena peli, una buena novela o un buen disco. Por eso, no me extraña pagar por ello y me da pelín de reparo afanarlo sin más.

El ejemplo, no por manido, pierde vigencia. ¿Por qué no se nos ocurre entrar en una panadería y llevarnos un colón pequeño y una chapata de leña sin pagar un duro? ¿Simplemente porque nos detienen si lo hacemos? Pues vaya excusa más pobre. Otra cosa es que ir al cine sea caro o que los discos y los libros tengan precios desmesurados, pero eso siempre será relativo. También lo tienen las casas y nadie, o casi nadie, entra en ellas sin parar. ¿Cuánta gente iría más al cine si costara la mitad? No lo sé. Ahora bien, lo que sí sé, porque así lo contaron los medios de comunicación, es que durante el primer fin de semana sin Megaupload, los cines norteamericanos registraron un 32% más de asistencia que en el mismo fin de semana que el pasado año. Están locos estos yankis. También sé, por cierto, que los dueños de este tipo de páginas están más forrados que todos los cantantes y actores españoles de cierto nivel, de esos  que siguen mirando desde abajo a las estrellas de la música y el celuloide patrio.

Que Internet es imparable y que no se le pueden poner ni las puertas esas que decían que eran imposibles en el campo, es incuestionable. Pero que vivir pero que muy bien del trabajo de los demás sin hacer nada más que poner el cazo es lo más cercano al robo que yo conozco, también.

DESAPUNTES

-    Misterio insondable: Alguien me podría explicar exactamente para qué sirve un procurador de los tribunales. Si pudiera no ser un procurador de los tribunales, mucho mejor.

-    ¿Qué hay después?: De Mourinho y del PP, me pregunto. ¿Y si también ellos nos fallan? Y si el Real Madrid tampoco gana nada esta vez. Y si en 2012 la recesión es, como anticipan, más brutal que nunca antes. ¿Qué pasará si el portugués no encuentra jamás la fórmula para que el Barça no le baile cada vez? ¿Qué, si los recortes salvajes no son suficientes para salir de ésta? Apunto, si es que hay, dos posibles soluciones, una bastante más complicada que la otra: Guardiola en el banquillo blanco y el PPDD (Partido Partidario del Descanso Diario) en La Moncloa.

-    Solo para atléticos: Si algún día me preguntan, juraré no haber escrito lo siguiente: Ole, ole, ole, Cholo Simeone.

 

CONTRA LA PARED

Pintada en Salamanca

Si el autor de estas pintadas que compulsivamente pueblan las cercanías del cementerio de mi ciudad ha suspendido Lengua en la primera evaluación, rogaría al profesor del ramo que se lo haga mirar.

 

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

 


Eran famosas, años ha, mis cintas recopilatorias de grandes éxitos de la música más bella que jamás he escuchado. En aquellos primeros 90 bajar, solo era eso, bajar, los yonkis no eran precisamente series, solo había un pirata, el cojo de Sabina, e Internet ni estaba ni se le esperaba. Prácticamente todo lo que contenían aquellos pequeños tesoros lo había oído en el indispensable “Diálogos 3” del genial Ramón Trecet.

Ovstein Sevag –la gran mayoría de los genios tienen nombres raros- era el autor de este “Horizon”, que solía abrir aquel canto a la belleza más descomunal. Seis minutos y medio, olas incluidas, para dejarse llevar. Déjense y verán.

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