Fernando rodriguez original original

Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Memoriarte

Recuerdo todo, exactamente todo, lo que hice el 16 de septiembre de 2009, como para olvidarme de cada segundo de aquel glorioso 11 de julio de 2010. Mi cabeza tiene en su parte trasera un pequeño agujerín en el que siempre he pensado que está almacenado el disco duro de mi memoria. Llega cada verano y siempre pienso en raparme, pero cada año lo descarto no vaya a dañar mi guardado secreto. La memoria es el talento de los tontos, dicen los tontos que no la tienen. Por eso además, porque no la tienen, olvidan haber dicho semejante bobada alguna vez. Como los peces.

Es posible que mis primeros recuerdos tengan que ver con el fútbol. Es seguro que los últimos, también. Debo haber visto como diez veces la final de ese Mundial que ganó España y no hay vez que no me ponga nervioso, que no note como se me eriza el pelo de los brazos, que no me dé cuenta de que una lágrima quiere abandonar mis humedecidos ojos cuando entra el gol. Fueron muchos años de frustraciones y de complejos. De robos arbitrales y de entrenadores egoístas. Desde aquel vergonzante Mundial 82 de Naranjito, pasando por la final de la Eurocopa de París que vi en la casa de mi amigo Albertito celebrando su cumpleaños -Âżqué habrá sido de él, por cierto?- de los penaltis nocturnos contra Bélgica, de la nariz rota de Luis Enrique, de aquella resacosa derrota en Corea y de muchas más historias. Al empezar cada gran competición siempre pensaba en que habría un momento triste para nosotros, pero me arriesgaba una y otra vez a probar suerte. Hace un año, por fin, gané la apuesta.

Empecé aquel 11 de julio en una playa del Cantábrico y lo acabé, tarde, en mi bar de confianza cantando una y otra vez el gol de Iniesta al son de las repeticiones de la tele.

Lo pasé bien y eso que hasta el día siguiente no me enteré ni del beso de los besos ni del eufórico grito del gran Camacho. Y, sin embargo, siempre me quedaré de toda esa noche, de todo ese mágico mes, con las reacciones de gentes a las que el fútbol ni les va ni les viene. No tiene precio ver que tus emociones de tantos años son compartidas por personas sin un particular gusto por lo del balón y las porterías. En tiempos de primas con mucho riesgo, abominables mercados de especuladores y candidatos que dan consejos que para ellos no tienen, no estaría de más una alegría común al año. Futbolística, si pudiera ser.

El otro día pensaba, sentimiento trágico de la vida que va de la mano conmigo, en qué pasará cuando todo esto se acabe. Cuando Nadal se jubile y el que le supla no le llegue a la suela del zapato, cuando Gasol y sus amigos se dediquen a entrenar y los que vengan detrás no sean tan irresistiblemente geniales o cuando Alonso devuelva a España a su lugar eterno en el mundo de la Fórmula 1. Cuando Xavi, Iniesta y Casillas no sean si quiera cromos que cambiar en La Alamedilla, Âżqué nos quedará? Tengo la sensación, con demasiadas cosas la tengo, de no ser capaz de disfrutar de este momento. Lo suelo dejar para que mi memoria se recree en ello.

Por cierto, por si alguien tiene alguna duda, que no se asuste, que no tengo ni repajolera idea de que pasó el 16 de septiembre de 2009. Pero vamos, que si me pongo€Ś

CONTRA LA PARED

Pintada

 

O qué, con acento por cierto, feo, según se mire. Perdonaremos el pintarrajo en piedra arenisca si, y sólo si, se trata de una exaltación de la amistad o del recuerdo del gol de Iniesta. En caso contrario, nominado para la expulsión.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA O A CASTELLÓN

CD

 

El Officium de Jan Garbarek y The Hilliard Ensemble es de lo más brutal que estos castos oídos hayan escuchado jamás. La música renacentista española a través de un majestuoso coro y un vibrante saxofón. Hace tiempo, no sé si ahora, acompañaba la visita al Ieronimus salmantino. Ahora que hay ocasión de robarlo en cualquiera de los cibernéticos inventos, aprovéchense. Les envidio por desconocerlo aún.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: