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Hablemos del tiempo

Últimamente mantengo conversaciones de lo más animadas en los ascensores. Incluso me niego a subir andando por mucho entresuelo al que me dirija. Es más, si veo que voy a subir solo, espero compañía. Si supero el comprensible margen de espera, digamos quince minutos, me introduzco en el ascensor, pulso botones, hago dos voces e interpreto un irreal encuentro con los temas más apasionantes posibles.
11.10.2011
Fernando Rodríguez

El lunes pasado, sólo por poner un ejemplo, coincidí con mi vecino escritor del cuarto, que me contó que acababa de terminar una pequeñita novela que desgraciadamente coincidía, en trama y personajes, con la más vendida del momento. Me dejó en mi natural tercero jurando y perjurando, con lágrimas en los ojos, que él no lo sabía. Al entrar en mi cocina, decidí creerle.

El martes, bajé de mi natural tercero hasta el portal en compañía de un chaval que estudia en el instituto de enfrente. Conocedor como es de mi eterna adolescencia me quiso poner al tanto de la última jerga de los jovenzuelos con picores. ÂżSabes qué es una MQMT? me preguntó justo cuando llegamos al bajo. Ni idea, le respondí, pensando en que me lo iba a perder al tener que ir a buscar al coche al garaje. €œMadre que me tiraría€, me dijo antes de salir corriendo para evitar llegar tarde a clase de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. No sé por qué exactamente, pero me alegró el día.Inmadurez creo que se llama.

Creo recordar que fue el miércoles cuando, entre el segundo y el tercero, y en triste y completa soledad, escuché la continuación de la misma canción que yo estaba silbando. Fue en el ascensor de al lado, exactamente en el mismo compás, en el justo momento en el que ambas máquinas cruzaban sus destinos aun en dirección contraria. Supe, para colmo de bienes, que el silbido era de mujer, porque se sabe, Âżverdad?

No fue hasta el jueves cuando en el ascensor del edificio más alto de mi ciudad coincidí con un antiguo compañero de colegio. Reconozco que aunque allí no conozco a nadie suelo visitarlo de vez en vez en busca de conversaciones amplias y de calado. Y tampoco esta vez me equivoqué. Sólo digo que Xabi y yo, que así se llama mi amiguete en cuestión, subimos y bajamos creo recordar que hasta en diez ocasiones. Fue de lo más interesante lo que me contó.

Me hablaba de una reunión de antiguos alumnos de su Facultad. De que habían sido pocos, pero mejor avenidos, incluso, que cuando compartían aulas y cafeterías. Me contó que estaban todos más o menos igual, pese a los lustros pasados. Que compartieron recuerdos, revivieron emociones y brindaron, obviamente, por el pasado y, curiosamente, por el futuro. Que recordaron a los que no estaban y a los que se fueron.

Que hasta se replantearon el futuro de su profesión, dejada incluso por algunos de ellos, y que convirtieron la autocrítica en esa arma cargada de futuro de la que hablaba el poeta. Que quedaron para próximos encuentros y para siguientes proyectos comunes y que llegaron a la conclusión de que su trabajo no era como los demás. Me lo contó con esa emoción que solo da lo inesperado. Le escuché con agrado y, sólo cuando nos empezaron a llamar la atención tanto desde el décimo como desde el octavo, me arrepentí de haber estudiado Ingeniero de Caminos.

Durante el fin de semana tengo la costumbre de subir y bajar andando. Y en las escaleras, creo que fue el sábado, alguien me habló del tiempo en el descansillo del segundo. Que no era normal el calor que estaba haciendo en octubre, que no paraba de sudar, que los animalicos andaban por ahí todo trastornados, que le había parecido ver un rebaño de ñus, o ñúes dudó, por el medio de La Alamedilla, que a los cerezos les habían vuelto a salir flores y que los operarios de limpieza del Ayuntamiento andaban de vacaciones porque no tenían hojas que recoger.

Pensé que, casi todo, era cierto y que nadie se preocupaba en exceso por ello. Cierto que pasé por La Alamedilla y solo había perros y patos. Cierto, también, que ya no se habla de cosas serias en los ascensores. ÂżA qué piso va usted?

DESAPUNTES

-Nos siguen provocando: Aplaudimos con ambas orejas que uno de los dos candidatos a presidir el gobierno del país, ese que se va a meter un castañazo de bíblicas dimensiones, haya dicho eso tan bonito de €œun político, un sueldo€. Un sueldo es una cena, decíamos mis amigos y yo. Y tenía bastante más gracia que lo anterior. Cuando se promete lo obvio y lo éticamente innegociable, atufa. Cuando el que lo hace no es un extraterrestre que acaba de llegar a la Tierra sino alguien del ramo, apesta. Ahora, eso sí, aseguran que un alcalde no podrá ser diputado porque la actividad parlamentaria requiere las 24 horas del día. De los senadores, no he oído nada. ÂżSaben para elegir qué Cámara hay listas semiabiertas? Pues eso.

- Prisa sin pausas: Aconsejaría a los nuevos gobernantes que, cuando lleguen, no se les ocurra cambiar una cosa en Televisión Española. Que si quieren, metan mano en la escaleta de los informativos, pero que, por favor, no vuelvan a la publicidad en las emisiones. Sólo así podremos seguir disfrutando, casi cada día, de auténticas joyas. Una de las últimas, el reportaje emitido la semana pasada sobre la célebre movida madrileña. Si alguien se lo perdió, en la web de TVE, otra maravilla por cierto, lo puede disfrutar.


- Sólo para atléticos: Por si alguien no lo sabe, ya se lo cuento yo. Este fin de semana, el Atleti no perdió.

CONTRA LA PARED

En realidad no está contra la pared de ningún edificio de mi ciudad, pero ofrezco el pasillo de mi propia casa para, si fuera menester, que se sepa lo que está pasando. Y, especialmente, lo que va a pasar.

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA€Ś O A CASTELLÓN

http://www.elpais.com/videos/cultura/Turnedo/elpepucul/20111005elpepucul_4/Ves/

Turnedó es un temazo de Iván Ferreiro, un tipo extraño que hace buena música y del que solo tengo un mal recuerdo, el de aquel concierto en el CAEM en el que invitó a fumar a todos los asistentes. Aún gustándome bastante, aún más me seduce la música de Xoel López, otro gallego sideral -!cuántos hay!-, que con algunos discos de Deluxe rozó la perfección. Uno y otro, Ferreiro y López, Vigo y La Coruña, se unen ahora, imagino que en el medio, en Santiago, para darme una alegría. Espero que a más gente también.



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