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Garrido is not Spain

Fernando Rodríguez
Blog de Fernando Rodríguez

Entrada libre

Ya lo saben, me gusta el fútbol. Los domingos (y los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábados) por la tarde, la mejor, pom, pom, de mis aficiones. Me gusta de siempre. Desde que con cinco años iba con mi padre al fútbol al Helmántico. Desde que con ocho escribía crónicas de los partidos de la Unión en Segunda B. Desde que me vi entero y verdadero el Mundial 82.

Desde que, en plena y aburrida clase de Ciencias, me daba por hacer listas de futbolistas soviéticos. Desde que, en fin, y en plena tenencia de mis facultades mentales, decidí hacerme, también en esto, de los que solo ganan de vez en cuando. Me gusta, por encima de todo, por todas las emociones que me produce. La última, sin ir más lejos, ésta.

 


Cuentan que los clubes de fútbol de este país deben 800 millones a la Hacienda pública y que la deuda ascendería a 2.000 millones de euros si se contara la contraída con la Seguridad Social. La palabra escándalo no sirve para definir el asunto. No se crean, que vergüenza, tampoco. Con la que está cayendo, y recordemos que por cosas como ésta, está cayendo, la situación debería ser poco menos que insostenible para los terribles gestores que dominan esto del fútbol patrio. Propongo que, ya que no la van a pagar jamás y que ni este gobierno ni el otro ni el de más allá va a meter nunca mano al fútbol, hagamos la división y veamos a cuánto tocamos cada uno. Es decir, desde hoy mismo todos deberíamos poder entrar en el estadio que nos dé la gana sin dejar un solo euro de nuestro bolsillo en la taquilla. Nos lo deben, ¿no? Pues cobrémoslo en carne.

Aún recuerdo, porque me tocó vivirlo más o menos cerca, cuando el Sevilla y el Celta de Vigo descendieron de categoría por sus inenarrables deudas. No se recuerdan en la capital hispalense ni en la gallega manifestaciones de semejante calibre. El gobierno de turno, verano del 95, último año angustioso de Felipe en el poder, no soportó la presión, cerró los ojos y se tapó las narices. De aquellos polvos…

Me pregunto si la mejor generación de futbolistas que ha tenido nunca este país tiene algo que ver con el escandalazo de la monstruosa deuda. Y me contesto, yo mismo que para eso me lo he preguntado, que no. Que el hecho de que Xavi e Iniesta sean artistas postmodernos o que Casillas pare lo definido en el diccionario de la RAE como imparable, sería igualmente posible con un fútbol más o menos saneado. Como, por ejemplo, el alemán. Clubes sin deudas, modernísimos estadios siempre llenos y la única selección en el mundo que actualmente le puede hacer sombra a la nuestra. Sólo un apunte para acabar: Las entradas para ver al Athletic de Bilbao en el campo del Schalke 04 cuestan entre 20 y 55 euros. Con 20 euros en el Helmántico no puedo ver al Lemona en tribuna. De la mantita, la copa y el puro, ni hablamos.



DESAPUNTES

- Presunta conversación: En el salón de un casoplón. Mujer política presidenta de una comunidad autónoma. Marido, de profesión, sus consejos. Más o menos, así: “Pero y tú crees que nadie se va a enterar?” “No sé, pero y ¿si cuela?”. Nos enteramos y no coló… por ahora.

- Increíble pero cierto: Quién me iba a decir a mí que durante mi breve estancia en el País Vasco la mejor decisión tomada fuera la de llenar el depósito de mi coche. Acerté de pleno. Precio centimazo: 1’44. Precioak: 1’35. Otra razón más para el exilio voluntario y van…

- ¿Puente?: ¿Qué no se entendió exactamente de la definición de puente festivo? ¿Dónde está el indispensable día laborable del medio?

- Imperdonable: Otro año más que me pierdo las Fallas. ¡Cachis!

- Siempre nos quedará… Forges:

Forges, gilipollas adjunto

- Sólo para atléticos: Que si que, que si que, que no que, que no que.

 

CONTRA LA PARED

Pintada en calle de Salamanca

“No estamos todos. Faltan lxs Playmobil”. Me quita el sueño saber quiénes son los, o las, Playmóbil. Mi infancia en una pintada.

 

MÚSICA PARA LLEVARSE A UNA ISLA DESIERTA… O A CASTELLÓN

 

 

No sale de mi cabeza en los últimos días esta machacona melodía. Nos queda mucho por descubrir de la música actual. Casi todo, diría yo. Quienes tocan esa maravilla prácticamente exenta de guitarra se hacen llamar Dark, Dark, Dark. Lo único que queda claro es que me gustan. Espero que no sea el único.

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