Je suis Charlie

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Imagina por un momento que tú te encuentras tranquilamente trabajando y de pronto entran tres personas por la puerta de tu empresa y se empiezan a liar a tiros contra todo lo que pillan, pero sobre todo buscando a quienes habían hecho unos dibujos que no les habían gustado. No hace falta imaginar mucho más, porque eso es lo que ocurrió el pasado miércoles en París en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo.

Un ataque de estas características no es que acabe con la libertad de prensa, porque cuando ocurren ataques de este tipo todos nos queremos revelar por quienes nos intentan tapar la boca para que no se salgan con la suya. El problema de estos fanáticos que se dedican a matar a gente por el mero hecho de no gustarles lo que se ha publicado en un medio no es que sólo se ataque a la libertad de prensa, sino que van a ser los trabajadores los que se van a autocensurar, incluso sin querer o darse cuenta, por el miedo a que algo así les pueda ocurrir.

 

Tres personas que matan a otras doce y dejan en estado grave a once sólo porque en 2006 Charlie Hebdo publicó unas caricaturas sobre Mahoma. Lo han hecho sobre todas las religiones, al igual que aquí varias publicaciones en España, pero no todos los fanáticos de esas religiones han contestado igual. Ojo, que no se hayan metido en la redacción a pegar tiros no quiere decir que hayan dejado tranquilos a estos medios y a su libertad de prensa para publicar lo que les de la gana, pero bueno, eso ya es otra historia.

 

Otro de los problemas que acarrean este tipo de acciones es el caer en generalizar. Es algo que nos encanta y todavía hay mucha gente que no se da cuenta de que no se puede hablar tan alegremente. ¿Que son musulmanes? Vale, pero no quiere decir que todos estén de acuerdo con el ataque (de hecho, en cuanto se conoció el atentado, varios 'imanes' de mezquitas cercanas se acercaron a la zona para condenarlo, aunque esto haya muchos que lo obvien). No hay que confundir terrorismo con religiones, a ver si nos vamos dando cuenta, aunque haya a quien les interese mezclar ambas cosas.

 

Stéphane Charbonnier, director de 'Charlie Hebdo', también murió en el ataque. En una entrevista para el diario El Mundo fue bastante claro: "El humor o la muerte". Al final ha sido la muerte, pero durante 9 años ha podido seguir defendiendo el humor. Pudo haberse retractado de su decisión en 2006 de publicar las famosas caricaturas, pero prefirió seguir adelante con su idea y casi diez años después, amenazas constantes, otro ataque con cócteles molotov y decenas de dibujos, han conseguido acabar con su vida. "No decidimos ser provocadores, es la mirada de los otros la que marca la diferencia. No hay discriminación. No somos más violentos con Mahoma que con los católicos, pero son unos y no otros los que reaccionan de manera más virulenta", decía.

 

Junto a Charb, perdieron la vida este miércoles también los dibujantes Jean Cabut "Cabu", Georges Wolinski y Bernard Verlhac "Tignous", responsables todos ellos de aquellas caricaturas. Los asaltantes sabían perfectamente a por quienes iban. Y, tristemente, lo han conseguido. Junto a ellos, también han sido asesinados dos policías y varios trabajadores de la publicación, entre los que se encuentra un economista y accionista de Charlie Hebdo, Bernard Maris. Por todos ellos, que sirva de homenaje para ellos hoy estas pequeñas líneas.

 

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