Boicot

Últimamente se está poniendo muy de moda que los espectadores aseguren a los anunciantes en televisión que dejarán de comprar sus productos si no dejan de publicitarse en ciertos programas en los que consideran que no se ofrecen unos contenidos adecuados. Ante esa presión, los anunciantes deciden retirar su publicidad y, si se van en masa, la cadena se ve obligada a actuar ya que el agujero económico sería enorme.

En sí es una idea buena como medida de presión ante ciertos contenidos que dejan a las cadenas de televisión por los suelos. Sin embargo, lo que no parece muy lógico es que se actúe contra empresas que no tienen por qué entrar a evaluar los contenidos que se emiten. Simplemente buscan que su anuncio sea visto por la mayor parte posible de los espectadores.

 

Si un programa basura es visto y seguido por millones de espectadores no es por culpa de los anunciantes, sino de la gente a la que le gusta entretenerse con ese tipo de contenido. Vale, es muy fácil pedir que las cadenas ofrezcan siempre contenidos de calidad, pero si los televidentes lo que consumen es la telebasura, el problema es la sociedad, no las cadenas.

 

Yo no puedo entender que haya gente que vea ese tipo de contenidos, pero lo que no puedo es apoyar un boicot ya que habrá a quien no le guste series y programas que a mi sí. Quien debería velar para que no haya contenidos ofensivos es un hipotético Consejo Audiovisual (que, a este paso, nunca veremos en España), no los anunciantes. Y mucho menos si han sido obligados por ciertos sectores.

 

La televisión y los medios en general deberían no sobrepasar ciertos límites, pero quienes deben tener el poder de que eso no ocurra son los propios espectadores cambiando de canal o apagando la televisión. Dejar de motu propio de ver esos contenidos, no siendo la cadena la obligada de cerrar el chiringuito porque las empresas que se anuncian en sus espacios más vistos se han ido al ser presionadas fuertemente.

 

No hay que olvidar que las cadenas ofrecen lo que los espectadores demandan. El problema reside principalmente en la sociedad, no en que haya quien lo emite. Alternativas a esos contenidos los tenemos por todos lados, si siguen siendo los más vistos el problema es nuestro.

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