Bandazos de gobiernos

Antes del crecimiento de la Televisión Digital Terrestre en 2006 contábamos con cinco licencias de televisiones nacionales (dos para Televisión Española, una para Antena 3, otra para Canal+ y otra para Telecinco), además de otras dos de TDT (una para Vocento y otra para Unidad Editorial) que el Partido Popular dio en el año 2000.

Cuando el Grupo PRISA pidió que su licencia para Canal+ se convirtiera en un canal que emitiera las 24 horas del día en abierto, el gobierno de Zapatero concedió a laSexta poder emitir en analógico para toda España mientras ponía en funcionamiento la expansión que hoy conocemos de la TDT. Teníamos entonces a cinco grandes grupos emitiendo en analógico.

 

Para que la TDT tuviera gancho y la gente se pasara a la nueva tecnología necesitaba que la nueva forma de ver la televisión tuviera un plus, por lo que además de la mejora en la calidad de la imagen se les ocurrió que hubiera una gran oferta de canales, aunque quizás fueran demasiados. A cada grupo histórico (TVE, Antena 3, Cuatro y Telecinco) se les concedió dos canales adicionales, mientras que para los "nuevos" (Net TV, Veo TV y laSexta) fue otro a mayores.

 

No contentos con ello después se les otorgó a cada uno de los operadores privados un multiplex (una frecuencia de UHF), lo que permitiría tener cuatro canales a plena calidad de imagen, aunque se podía incluír otro canal más con una calidad aceptable. Además, a la televisión pública se le concedieron dos. En total, se han terminado juntando casi 30 canales entre cadenas nacionales, autonómicas y locales.

 

Sin embargo, que existieran tal cantidad de canales nacionales, hizo que se concentrara aún más la inversión publicitaria en estas cadenas, dejando las migajas para las autonómicas y las piedrecitas que quedaban en los bolsillos de los inversores publicitarios para las locales. Esta situación, sumada a la caída publicitaria por la crisis, ha hecho que cientos de cadenas locales no hayan podido mantenerse y hayan tenido que cerrar. No hay que olvidar que los intereses en conceder las licencias locales también hicieron cerrar a televisiones históricas que no pudieron hacer el paso a la TDT.

 

Perdimos a las cadenas locales en su gran mayoría y a buena parte de los contenidos de las autonómicas, que aun siendo públicas han tenido que recortar sus presupuestos debido al descenso de las millonadas que los gobiernos autonómicos daban a estas televisiones, así como el propio descenso publicitario. Han conseguido que tengamos muchos canales nacionales, aunque ahora concentrado en tres grupos (TVE, Atresmedia y Mediaset).

 

Si a toda esta cantidad de canales nacionales tenemos en cuenta que eliminaron la publicidad de Televisión Española, tenemos sólo dos grupos que concentran toda la publicidad (Atresmedia TV y Mediaset España). Ahora mismo al resto de grupos como Vocento y Unidad Editorial les quedan las migajas que no caben en estos dos grupos, así que podemos imaginarnos lo que queda para autonómicas y locales.

 

No contentos con la situación que han creado entre unos gobiernos y otros, ahora el PP quiere eliminar frecuencias de televisión para dárselas a los operadores de telefonía móvil, por lo que habría que reducir el número de canales de cada grupo para poder hacer frente a esta reducción. En la cabeza de las mentes pensantes está el "quitar" a cada grupo dos canales y así reducir el número de frecuencias. Por tanto, nos quedaremos con menos canales nacionales y autonómicos y una (casi) inexistente oferta local.

 

El resultado de todos estos despropósitos es que los ciudadanos acabaremos con una cantidad de canales similar a la que teníamos en analógico, aunque ahora la mayoría sean canales nacionales. La gran diferencia es que antes podíamos ver una mayor parte de contenidos locales y ahora tenemos una decena de canales nacionales que nos brindan la oportunidad de ver una y otra vez las series de uno y otro grupo. Los gobiernos, siempre pensando en nosotros.

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