Silueta original

Escuela de hegemonía

Estefanía Rodero

La cultura Revuelta

 

En el pleno del pasado viernes, el concejal popular de cultura Julio López Revuelta se mostraba muy ufano ante las buenas relaciones que su concejalía mantiene con diversas marcas comerciales.

 

Ante la pregunta-exigencia en el pleno por parte de Podemos de una aplicación rigurosa de la Ley de Transparencia en relación con todos los patrocinios que suscriba nuestro Ayuntamiento, así como con todo el entramado de Fundaciones (ese espacio mixto que escapa del control ciudadano y que parece haberse creado con la única intención de favorecer las exenciones fiscales de empresas amigas…) contestaba el edil con evidente autosuficiencia que este contubernio marca-ayuntamiento-cultura-empresa es ley en nuestra ciudad.

 

Llama la atención que sea precisamente este apartado, el de los patrocinios y las aportaciones económicas de empresas tanto a las Fundaciones como a la organización de diferentes actos, uno de los grandes ausentes en la ya de por sí escueta e insuficiente página de transparencia del Ayuntamiento de Salamanca. No es casual que en el ranking que elabora la Organización Transparencia Internacional España, sigamos ocupando un nada meritorio 54º puesto. De igual manera, de los casi 4 millones de presupuesto de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura se nos escamotea la información relativa a las aportaciones que, a mayores, tendrá cada patrocinador o entidad colaboradora y la ciudadanía no tiene acceso a ningún listado exhaustivo a través del cual podamos conocer cuántas marcas y en qué cantidades están “colaborando” con el consistorio.

 

Curiosa la autosuficiencia del concejal Revuelta horas previas a la celebración de una fiesta privada aprobada por el Ayuntamiento en plena Plaza Mayor, como curioso el patrocinio de la multinacional de la mina de uranio Berkeley al programa de fiestas editado por el BOE del PP en la provincia, La Gaceta. Será que sólo a Podemos le sorprende la correlación entre algunos de los patrocinadores (reconocidos) del consistorio y algunas adjudicaciones de contratos. Será que sólo a Podemos (el PSOE ya dió muestras de lo contrario) le preocupa el riesgo de que esta falta total de transparencia derive en escándalos como aquel del Summercase en Boadilla del Monte investigado por formar parte de la trama Gurtel.

 

Cuándo pondremos fin a esta farsa de las ciudades como marca privada, la cultura entendida como photocall de empresas, actos vistoso del capitalismo de amiguetes  que representa el Partido Popular y que va convirtiendo nuestros centros históricos en una ganga entregada al mejor postor, en vistosos logotipos envueltos en cartón piedra.

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