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Entre niños con Celia Garabaya

Celia Garabaya
Pedagogía infantil, información sobre la educación de bebés y niños en método bilingüe

Para mí, una niña.

Hace apenas unos años, soñábamos con el futuro, donde podríamos desplazarnos en coches que pudieran volar, donde podríamos elegir el sexo del bebé. Pero, un momento, resulta que esto ya es posible

En los últimos años, la genética a desarrollado un gran número de avances. Y aunque su gran finalidad, es conseguir que todos los niños nazcan en plenas condiciones de salud. Por el camino ya han conseguido un sueño para muchos desde el principio de los tiempos. Tener un bebé a la carta.

 

La verdad que la elección del sexo, es una realidad que lleva aplicándose en países como EEUU, desde hace ya mucho tiempo con un gran éxito. Y parece que se han propuesto que llegue a España, ya. Pero, por que no se puede hacer ahora en España. Todo viene con una ley sobre la reproducción humana asistida del año 2006. En esta ley se recoge la prohibición de la elección del sexo aunque la ciencia lo permita. Dejando como única posibilidad tratar e interferir para solucionar algún problema de la salud del bebé.

 

Ante esta situación, el instituto de reproducción CEFER, ha querido mover ficha, alegando que la elección del sexo del bebé es una decisión personal y conforma un derecho legítimo. Por ello ha recogido más de 500.000 firmas para que la propuesta realizada por CEFER, se lleve al trámite parlamentario. Esta iniciativa está teniendo un gran tirón entre los padres y jóvenes.

 

En realidad, según cuentan los expertos, es algo muy sencillo de realizar y con un alto índice de acierto. En estos momentos, en países como EEUU o Méjico se está realizando por dos métodos primordialmente. Se conoce que el sexo del bebé está determinado desde el primer momento. Para hacer la elección solamente se utiliza la discriminación utilizando los espermatozoides que genéticamente nos van a dar el sexo del bebé que queremos.

 

Lo que está claro es que esto lo que hace es abrir la puerta, a un gran número de posibilidades, la cuestión es hasta qué punto. Donde acaba la ética. Los hijos son hijos, y a mí personalmente, aunque tenga mis preferencias, personales, la verdad es que me quedo con el azar.

 

Foto: THINKSTOCK

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