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‘Entre hojas y huellas’

Javier Álvarez Fariña

Rugir con el tigre

El pasado miércoles 29 de julio se celebraba el día internacional del tigre, una conmemoración que pretende servir como llamamiento global a combatir las presiones humanas que pesan sobre este felino, hoy al límite de su caída definitiva. Porque el hombre moderno es a la vez el problema y la solución. Y es que en este afán de expansión ilimitada del mundo industrializado, sin control ni límites, este tipo de maravillas naturales, en la cúspide evolutiva y trófica, solo nos tienen a nosotros como enemigos. Una realidad tan triste como innegable.

Entre los últimos rincones silenciosos de la tierra, tras la densa y exuberante vegetación, se desvanece la voz más imponente que la naturaleza ha sabido componer. Entre esos bosques remotos, se apagan, lejanos y huidizos, los rugidos del mayor felino sobre la faz de la tierra; el tigre (Panthera tigris). Y aun así, misterioso, poderoso, el tigre se resiste a ceder y los últimos que sobreviven -cerca de 3200 ejemplares-, fieles a su naturaleza indomable, siguen reclamando arrinconados y orgullosos su espacio en este mundo, como siempre han hecho. Sin embargo, el apetito voraz del capital humano y las falsas necesidades que lo acompañan, no responden a las viejas reglas de la razón o la dignidad y están empeñados en devorarlo todo a su paso, ya sea animal, entorno o ambos conjuntamente. Paradójicamente, ahora, cuando la situación es más crítica para el felino, son las actuaciones de algunos hombres las que tratan de intentar salvarlo.
 
El pasado miércoles 29 de julio se celebraba el día internacional del tigre, una conmemoración que pretende servir como llamamiento global a combatir las presiones humanas que pesan sobre este felino, hoy al límite de su caída definitiva. Porque el hombre moderno es a la vez el problema y la solución. Y es que en este afán de expansión ilimitada del mundo industrializado, sin control ni límites, este tipo de maravillas naturales, en la cúspide evolutiva y trófica, solo nos tienen a nosotros como enemigos. Una realidad tan triste como innegable.
 
De cuantas actividades nocivas mantenemos, hay dos que tienen en este esquivo animal a su víctima. De un lado surge la omnipotente problemática de la deforestación y pérdida del hábitat natural; producida en mayor medida por las industrias madereras, las carencias legislativas al respecto, la destrucción irreparable que producen y, finalmente, la irrupción de las devastadoras y masivas plantaciones de aceite de palma, las cuales se benefician del proceso completo. En el otro extremo aparece la caza furtiva, que tiene en el mercado asiático a su más importante benefactor, aunque no al único. El de los furtivos es el problema más grande y acuciante de los dos. No en vano el tráfico ilegal de especies es considerado por las autoridades internacionales como la actividad criminal más lucrativa tras el narcotráfico. Son poderosos enemigos, pensarán, pero también existen amigos a este lado de la frontera humana.  
 

La lucha por la salvación

La preocupación científica y conservacionista es creciente y ésta ha llevado a intervenciones más concretas; el apoyo gubernamental. Precisamente fueron los trece países que hoy en día aún albergan poblaciones de tigres -India, Rusia, China, Camboya, Bután, Indonesia, Vietnam, Malasia, Myanmar, Nepal, Tailandia, Bangladesh y Laos- los que implantaron el Global Tiger Initiative, una alianza social, económica y política con el fin de promover la concienciación de la vulnerabilidad que sufre esta especie frente a potenciales e identificadas amenazas y así conseguir que en el próximo año del tigre chino -el 2022- estos animales hayan doblado su población actual (TX2).

 
 
 
Tal iniciativa tiene en el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) a su principal punta de lanza con proyectos de campo, rastreo y protección in situ, y concienciación a través de diferentes medios de difusión. Además, son muchas las sociedades y asociaciones que se han unido y se están uniendo para defender al emperador de las junglas y bosques asiáticos; Society for Protection of TigersSave Our TigersWild TigerSave Wild Tigers o 21st Century Tiger, son algunas de ellas y su pelea varía desde las junglas a los despachos y, por supuesto, a Internet, con campañas, donaciones voluntarias o transmisión de mensajes virales. A esto hay que añadir los enormes ingresos turísticos y mediáticos que reporta directa e indirectamente la existencia del tigre vivo en un territorio, de los que empiezan a darse cuenta los oriundos de los parques y reservas donde habita.
 
Aun con cada una de estas ayudas, la lucha por preservar al felino es una pelea que requiere esfuerzo, perseverancia y voluntad común, y no todas las naciones se han implicado de igual forma. Sin ir más lejos es justamente en el número total de individuos donde esta iniciativa (GTI) se ha topado con su primer óbice, ya que resulta fundamental saber la cantidad y la situación de los tigres para establecer decisiones eficientes que los protejan. De hecho, las medidas para llegar al ambicioso objetivo del crecimiento redoblado de individuos (pretenden llegar a los 6000) están dando sus frutos únicamente en aquellos lugares donde se realizan muestreos y censos poblacionales permanentes y precisos. Así, los tigres que habitan en India, Nepal o Rusia han dado recientemente rayos de esperanza, suspendiendo temporalmente el fatídico retroceso e incluso registrando ascensos. De igual forma, Bután, China y Bangladesh también están llevando a cabo esfuerzos importantes por controlar y proteger a las poblaciones que acogen y a la vez dar continuidad al trabajo realizado en común con sus homólogos indios, nepalíes o rusos.
 
 
 
Por el contrario, el resto de estados protagonistas en la GTI -Malasia, Indonesia, Tailandia, Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam- persisten en arriesgados errores: un insuficiente registro de variaciones y observaciones de sus poblaciones, de su tamaño y las amenazas que los acechan, y esto puede acabar condenándolos a caer en las garras del furtivismo y la posterior desaparición, como reflejan las últimas estimaciones. 
 

Un linaje ancestral y único, en peligro 

La Panthera tigris se ha ganado, al igual que sus hermanos, el derecho a existir ya que sus orígenes se remontan más allá de todo registro humano. Mismo género, misma maldición. Así, desde la aparición de su antecesor común hace unos 6,4 millones de años, el género Pantherinae ha poblado la faz de la tierra. En la actualidad son solo siete sus herederos -el tigre, el leónel leopardoel jaguarel leopardo de las nievesla pantera nebulosa y la pantera nebulosa de borneo- y todos ellos, en cada una de sus subespecies, están gravemente amenazados. Todavía en mayor medida, si cabe, por su carácter único, son solo los cuatro primeros los que tienen la capacidad de rugir -los grandes felinos-, y el tigre, el mayor de todos ellos, está a la cabeza del grupo. Él fue el primero en emerger en la línea común del género -según estudios recientes-, como si su conducta solitaria y jerárquica, su descomunal tamaño –el tigre de Amur puede llegar a los 3,5 metros-, abriera el camino al resto.

 
Pero quizás es por ello que el tigre es también el que más ha perdido de todos. De las nueve subespecies originales, de las nueve que no hace tanto tiempo que medraban los territorios desde Turquía hasta el Índico pasando por el antiguo archipiélago de Sonda, tres ya no existen. Los tigres de BaliJava y el Caspio fueron borrados de la historia. Y la amenaza continúa. Y es tal el estigma que rodea al enorme felino que la IUCN considera posiblemente extinta a una de las seis que aún sobreviven, el tigre del sur de China o tigre de Xiamen (Panthera tigris amoyensis)
 
El tigre corre riesgo de extinguirse. Y también el león. Y el leopardo. Y el jaguar. Y la pantera de las nieves. Y al igual que ellos, en mayor o menor medida, el resto de los felinos. Y créanme cuando digo que el mundo nunca será igual sin ellos. Nada será igual. No obstante, el tigre está en peligro no porque la naturaleza lo haya seleccionado para eliminarlo, ni por su incapacidad o inadaptabilidad al medio, sino por el capricho humano. Y hay algo inherentemente maligno en ello. Existen algunos mecanismos inefablemente equivocados en nuestro sistema. Andamos desencaminados, y les aseguro que no nos podemos permitir un futuro con tales ausencias. El futuro merece tener al tigre y el tigre merece tener un futuro.
 
 
Hubo un tiempo y un lugar donde regía el equilibrio sostenido y el enraizamiento, donde en la tierra se vivía en decencia, confrontando la naturaleza y a cada condición, y defendiendo el crecimiento de la esencialidad. Y el hombre estuvo adscrito a tales épocas y ocasiones. No hace tanto de aquello ¿o tal vez si? ¿Acaso importa el cuándo? Lo único importante es que el tigre sigue luchando ahí fuera por sobrevivir y yo quiero luchar a su lado. El ser humano actual sufre pero mira a otro lado, no se implica ni se posiciona, pero nunca más; es nuestro deber implicarnos y decidir la lucha a favor del tigreEs nuestro deber preservar a esta especie, admirarla hasta legarla al futuro, que es donde debe estar.

@GatoManchado1 

#EntreHojasYHuellas

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