Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Todos damos y recibimos (I)

Yo me quedo con aquel mundo rural y no con éste. Probablemente aquel todavía se mantiene o se intenta transformar, se vive o se cuida en muchos lugares. Seguro que no era perfecto, pero se vislumbraban muchas más posibilidades de humanidad que las que hoy se nos presentan.Me refiero al mundo rural de los años 70 y 80, en los que tantas posibilidades y retos desarrollamos con la ilusión de un esperanzador futuro.
No eran los pueblos unos espacios idílicos, pero si encerraban en su historia, en su gente y en su futuro tremendas posibilidades para conocer y hacer posible otra sociedad española que en esos momentos sentíamos que tenía mucho por ganar.

Cuando en estos días leía las páginas de un libro un tanto complicado pero no por ello menos extraordinario, “Territorios en Resistencia” de Raúl Zibechi, y a la vez estoy teniendo ocasión de participar en un proyecto con mayores del medio rural; quisiera recoger un párrafo de este libro que me ha llevado a hacer memoria de un trabajo ilusionante de otros momentos y que hoy vuelve a recobrar todo el valor y actualidad.

Salvando el distinto contexto en el que surge esta reflexión de Raúl, le doy todo el valor en el que quiero ahora pensar:

“Cuando nos convertimos en hermano, se difumina la relación entre sujeto y objeto, ya no hay quien da y quien recibe. Todos damos y todos recibimos, lo que podamos darnos, sin medida, porque ya no hacen falta balanzas para anotar quién y cuánto está donando. Ese es el don, el verdadero don de la gratuidad de dar, que nos enseñan los pueblos indios de este continente que no son de aquí ni de allá sino de todos los corazones”.

Aprendí a vivir la vida en un contexto similar, en aquel libro abierto de personas y vecinos, de gestos y de trabajos, de palabras y de acciones; donde los que enseñaban eran gentes de aquí, del medio rural, de pueblos pequeños, con muchas dificultades y con muchos problemas, pero con mucho de entrañable, que hoy en distintos momentos echamos de menos; y estoy convencido de la necesidad y posibilidad de continuar aprendiendo de esta realidad de pueblos y gentes rurales.

Hoy, me quedo aquí en mi reflexión, intencionadamente. Es pequeña, pero con el ánimo decidido de aceptar su grandeza y poder continuar en una segunda parte.

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