Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Pobres pueblos pequeños

Quienes viven en pueblos pequeños de Castilla y León, y quienes de una u otra manera dependemos en nuestra manera de vivir y de ser, de ellos, estamos muy preocupados. En ellos nacimos, en ellos hemos vivido muchos una parte de nuestra vida, en ellos continúan sintiéndose felices muchas personas, y antes de negarles el derecho a que lo sigan haciendo, hemos de procurar favorecer un día a día mucho más digno. Les pertenece.

Hace mucho tiempo que el actual sistema socioeconómico decretó la muerte de los pueblos pequeños, y lamentablemente parece que ya le han puesto fecha definitiva.

Se van vidas, se van historias personales y colectivas, se van sentimientos, se va una forma de ser y de vivir, se van saberes que constituirían bibliotecas enteras, se van costumbres, se van experiencias de relaciones humanas impresionantes e imprescindibles, se van... !no les importa!, ya que nadie quiere aparecer como culpable de tal autoría y expolio, pero sí se han puesto estos mismos en manos del MERCADO, para que actuando desde hace muchos años sobre uno de los pilares fundamentales de todo desarrollo humano, se vaya haciendo imposible sostenerlo; la permanencia de la GENTE, de la población. ÂżEstán tan seguros que será más rentable, como creen?

€œAquí no hay futuro€, €œaquí ya no se puede vivir€, €œcarecemos de los servicios necesarios, hoy€, €œno tenemos las comunicaciones adecuadas€, €œlos jóvenes no quieren vivir en los pueblos€, €œel campo no es rentable€... con mucha razón oímos demasiadas veces estas afirmaciones y, aunque nos duelan, tienen un fundamento importante de realidad, de queja y de desánimo. Pero, no es toda la verdad, y por esta razón existen personas, ayuntamientos y colectivos sociales que desde el mismo interior de los pueblos o desde fuera, creemos poder aportar otra manera de mirar, de entender y de apostar por el futuro desde el difícil momento presente.

Colectivos y personas sensibilizadas con la realidad y la vida de pequeños pueblos hemos planteado reiteradamente, convencidos de ello, que sin cuidar y sin tener en cuenta a la propia gente de los pueblos, respetando sus derechos, su vida y sus organizaciones, no es posible un desarrollo equilibrado con €œrostro€ humano; solamente así merece la pena.

Algunas de estas personas y colectivos, cuando al principio y mediados de los años 80 nos oponíamos a aquel reparto territorial y organización escolar, o a la entrada de aquella manera, en la entonces Comunidad Económica Europea, o al intento de instalación de un Cementerio Nuclear en la zona de las Arribes del Duero, o a aquella reestructuración de la atención sanitaria que se llevó a cabo, o a la organización territorial interesada para controlar y distribuir políticamente los Recursos de los Fondos Europeos, o últimamente a la Instalación de Centrales Térmicas absolutamente innecesarias e interesadas, o a tantas y tantas decisiones nada ingenuas que se han ido tomando, ya preveíamos que cualquier momento podría ser bueno para acabar con los Ayuntamientos, con su estructura Municipal y con las Mancomunidades, tal como en el momento actual se pretende hacer queriendo imponer los DIC (€œDistritos de Interés Comunitario€).

Quienes hemos estado este pasado fin de semana en el Foro de debate abierto en el pueblo de Monleras sobre este tema, vemos muy clara la estrategia; se está creando una situación confusa desde el punto de vista informativo con un único objetivo, imponer estos llamados DIC, y con ellos, como máximo interés perverso y escondido, poder controlar, explotar y lucrarse con los recursos más importantes del Medio Rural por las grandes empresas: TIERRA, AGUA Y RESIDUOS; con el único fin de hacer de este Medio una herramienta puramente económica. Veremos cuánto tardan en €œenseñar las orejas€. Seguro que bien poco. Tiempo al tiempo una vez más.

No obstante, por suerte, existen personas y colectivos que están dispuestos a resistir, ya se están organizando, y van a vender caro con la oposición frontal a esta decisión, el sometimiento a esta manera perversa de tomar decisiones sin contar con los propios interesados, pues saben muy bien que los intereses de unos y otros van en direcciones opuestas e irreconciliables.

ÂżDónde queda la gente de esos pequeños pueblos? Ellos, sobre todo las personas más mayores, han sido y continuarán siendo los verdaderos protagonistas de una forma de ser y de vivir; de haber posibilitado históricamente una ética a la que no podemos renunciar, el derecho de cada pueblo a producir, a alimentarse, a organizarse y a defender su dignidad rural con sus propias producciones, formas de vivir, alianzas y relaciones.

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