Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Lo primero, Ética

Vaya, de principio, que a todas las personas, muchas veces, a mí el primero, se nos va la cabeza en algunas ocasiones; y esto puede ser motivo de incomprensión, de dolor o de provocación de graves sufrimientos para otras personas y grupos.

Y, dicho esto, no para justificarme en nada, sino para reconocer la propia equivocación; no puedo por menos que referirme, en mi nombre personal, muchas veces cabeza visible pero sin ninguna intención en absoluto de protagonismo individual, a la situación que vivimos los vecinos y vecinas, los padres y las madres, los abuelos y las abuelas, y en definitiva, los niños y las niñas, en relación con la ausencia de respuesta, después de tanto tiempo, varios meses, inaceptable, sobre la petición realizada de manera reiterada, de la posible utilización de los locales de infantil para la guardería del barrio.

 

Probablemente, desde la gestión política, entiendan de la manera que están haciendo, cómo hay que proceder; pero desde los ciudadanos y ciudadanas nos resulta incomprensible el silencio, la prepotencia que sospechamos y la ausencia total de respuesta.

 

Desde los acontecimientos de junio `pasado, donde de manera expresa y como consecuencia de medidas no deseadas pusimos muchas personas del barrio, ante los políticos, opinión pública e instituciones, por enésima vez y de distintas maneras esta petición; no recibiendo respuesta alguna, todo el colectivo de personas implicadas nos sentimos despreciadas y ninguneadas. Y entiendo que esta actitud no la aguanta la mínima ética, que debe ser quien  presida la búsqueda compartida de los derechos que puedan mejorar las relaciones y vidas ciudadanas.

 

 Porque creemos en las personas y en la necesidad de instituciones cercanas para afrontar de la mejor manera las necesidades de todas las personas; comenzamos a dialogar en aquellos días de junio como hemos hecho en alguna otra ocasión, la petición reiterada de vecinos y vecinas, y se nos continúa despreciando, o por lo menos así lo percibo con dolor e indignación.

 

Parece que también en este caso está brillando por su ausencia la mínima ética política. Y ya son demasiadas las afrentas que tenemos que sufrir desde hace muchos años, en este barrio, por parte de las autoridades municipales, provinciales y autonómicas.

 

A la vez que confiamos en las personas, y yo el primero, siento la necesidad de creer y luchar junto a otras muchas personas, por encontrar la mejor respuesta a las necesidades de la comunidad.

 

Y también en lo comunitario parece que brilla por su ausencia la preocupación institucional, pues, salvo en determinadas y honrosas situaciones, la desestructuración continua y permanente de un barrio como Buenos Aires, es motivo de ignorancia y voluntad de transformación y cambio radical por quienes tienen la obligación de estar ahí.

 

El olvido y el silencio cuando se tiene una responsabilidad, va contra cualquier ética humana que se quiera vivir y poner en práctica entre ciudadanos y ciudadanas, entre colectivos e instituciones; el mejorar y entendernos para vivir más dignamente todos y todas, y sobre todo los más débiles de nuestra sociedad como son los niños y niñas con muchas de sus familias viviendo precariamente, debe ser lo primero.

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