Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Hay soluciones, hay esperanza

No tenemos derecho a desesperar, aunque no nos quieran oir. Llorar juntos puede ser bueno, pero no creo que sea momento para llorar. Resistir porque continúan parapetados en su soberbia. Quienes más pueden intentan abrumar, ahogar y amedrentar, pero no podemos olvidar que la fuerza generada por el esfuerzo común en la búsqueda de la dignidad, nunca la podrán superar. Legislan, dogmatizan, dictan normas, toman decisiones injustas, hablan y hablan subidos al pedestal colocado inútilmente sobre una parte de la sociedad que con hartura, tarde o temprano, dejará de apoyarles y sostenerles. Son banqueros, son políticos, son gobernantes, son Jefes de corporaciones, son… ¿cuántos son?
Estamos pudiendo ver en las calles estos días que continúa viva la indignación ante las medidas, las actitudes y las decisiones tomadas en nombre del capital por las entidades financieras, por las autoridades europeas y mundiales, o por la clase política más cercana, que apoyándose en su creída legitimidad deciden al margen, no sólo de los ciudadanos más empobrecidos, sino contra ellos mismos.

Detrás de estas movilizaciones, hay mucha gente que cree que es posible construir otra sociedad y otro modelo de organizarnos para que todas las personas vivamos dignamente en ella.

Podremos no estar de acuerdo con muchas de las más de 14.000 propuestas planteadas a la sombra del movimiento del 15M y otros muchos colectivos, incluso no compartir algunas de las maneras de hacer de estas personas y grupos, pero no podemos por menos de estar de acuerdo con los valores de cambio y transformación social que tenemos que posibilitar para construir entre todos y todas una sociedad que avance en humanidad sobre todo con los más desheredados.

Los mecanismos del neolibaralismo que parece triunfar, serán los menos adecuados para ir construyendo este mundo que procure relaciones radicalmente distintas entre el Norte y el Sur y entre todos los pueblos de la tierra.

Algunas herramientas van teniendo cada vez más fuerza entre nosotros y nosotras; estamos viendo en ellas instrumentos definitivos para poder alcanzar otra sociedad posible junto con otras iniciativas que intentan acompañar a los más empobrecidos.

Volver a recordar aquí algunas de ellas ya reflexionadas y comentadas en otras semanas de este blog no puede ser tiempo perdido, sino ocasión de hacer memoria de soluciones y alternativas a una sociedad que los poderes económicos y políticos se empeñan en hacernos creer que sólo tiene una dirección.

Frente a una sociedad de mercado, de crecimiento sin límites y de consumo, potenciar la austeridad personal y colectiva, el vivir con poco, posibilitando alternativas de apoyo y gestión comunitarias con el desarrollo de bancos del tiempo, bancos de tierras, comedores comunitarios, viviendas comunitarias a partir de tanta vivienda vacía o de propiedades infrautilizadas, autogestión de servicios, trueque,…; ésta será la mejor manera de hacer posible el decrecimiento que llaman otros colectivos.

Frente a una sociedad en la que estamos demasiado acostumbrados a criminalizar, sobre todo en los más empobrecidos, señalizándoles como los verdaderos culpables de su pobreza y situación; propiciar un derecho penal que posibilite la reinserción con el acceso a todos sus derechos fundamentales, será éste uno de los instrumentos más adecuados para avanzar en una sociedad que en los últimos treinta años ha multiplicado por cuatrocientos el número de personas que habitan en sus cárceles como consecuencia del sistema punitivo que nos domina.

Frente a una sociedad especulativa y lucrativa donde todo se invierte en bancos o en negocios para ganar a costa de lo que sea; es posible apoyar otras vías de gestión económica, como es la banca ética, donde prima lo social sobre la explotación y el lucro.

Frente al empleo que no hay, y muchos colectivos sienten que ya no van a tener; estamos defendiendo muchos grupos una posible salida para que a través de la Renta Básica de las Iguales, por ejemplo, encontremos una de las maneras de conseguir el reparto de la riqueza como un derecho social básico de toda persona, que sume y no reste, junto el derecho al trabajo.

Frente a un modelo de gestión en el mundo donde controlando la alimentación a nivel global cada vez nos tienen más determinados en nuestros valores y en nuestra manera de vivir; la Soberanía Alimentaria intenta posibilitar otro modelo de desarrollo y de gestión del medio rural, de la responsabilidad compartida en la gestión ética de la alimentación, o en la manera de facilitar otra forma de relaciones humanas.

Frente a un modelo de sociedad con pensamiento único; posibilitar información alternativa autogestionada, para unas nuevas relaciones de horizontalidad buscando la participación y el protagonismo colectivo, es todo un reto que como en las anteriores propuestas ya hay muchos grupos y personas empeñadas de manera real.

Mucho del mañana que buscamos ya se está haciendo con extraordinario esfuerzo y utopía, hoy.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: