Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Esto tiene futuro

¿Quién tiene futuro? Cuando hablo junto a la exclusión y la precariedad, embarrado en el empobrecimiento de muchas personas y colectivos, ¿podemos hablar de futuro?. Intuyo que sí. En un momento tan difícil y de tanta desorientación, me atrevo a decir que personas y colectivos del medio rural, junto a personas y colectivos del medio urbano, podemos generar futuro.
La historia de Salamanca, Capital y Provincia, está marcada por los pueblos, por el campo, por los campesinos y por lo campesino, por su riqueza cultural, por su economía, por su modo de ser y de vivir.

No quiero ser ingenuo para pensar y decir que hay que volver al arado de madera o a utilizar tantas herramientas que han marcado formas y modos de vivir en el pasado. Pero sí quiero creer, y, por qué no, soñar que, si la alimentación bajo el paraguas de la Soberanía Alimentaria tiene la clave del futuro de la humanidad, Salamanca y su riqueza campesina y rural, mucha de ella abandonada o en claro declive, tiene asegurado, sin embargo, el futuro.

Pero, hay que creérselo individual y colectivamente; tenemos que creérnoslo los propios habitantes de estas tierras; los productores y los consumidores, todas las personas empeñadas en cuidar y proteger el ámbito local frente al global.

Tendremos que cambiar hábitos y maneras a los que nos ha acostumbrado la economía y el mercado global. Tendremos que sustituir lo individual por lo comunitario, sabiendo recuperar este valor que en otro tiempo determinaba ciertas maneras de vivir. Igualmente, mucho de lo privado por lo público, como forma de asegurar el derecho de todas las personas del medio urbano y rural a cubrir necesidades básicas y fundamentales como son la alimentación, la salud o un medio ambiente sano.

Este pasado fin de semana, gran parte de este sentir se hacía presente en las personas que hemos asistido en el pueblo de Monleras a un encuentro en el que hemos intentado abordar la alarmante realidad que nos amenaza con el desmantelamiento de los servicios sociales de los pueblos pequeños, con la disculpa de esto que llamamos crisis.

Un buen grupo de personas apostamos por recibir una lección de economía, un sábado por la mañana, hablando de las distintas visiones que tenemos ante la crisis, o de los enigmas que nos presenta, o de las consecuencias tremendas de lo que están haciendo a través de ella, o reconociendo las situaciones que nos desesperan, o de los riesgos que suponen el tipo de políticas llevadas a cabo, o de las posibles salidas; y, sobre todo, de las lecciones que debemos aprender; y todo ello, con un profesor de la Universidad de Salamanca.

Al final de la jornada, en la que tuvimos también entre nosotros a personas valientes luchando en Villarino y Barrueco por defender algo tan elemental como el derecho a una salud digna, concluíamos algunas lecciones y acciones concretas que nos deben servir para mirar y construir un futuro alternativo.

En primer lugar. APRENDER LA LECCION que supone comprometer la vida de personas y colectivos en denunciar, apoyar y dar visibilidad a tantas situaciones de empobrecimiento que vivimos de cerca.

Apoyar la lucha de los Arribes del Duero contra los recortes en salud, o la de los pueblos que sufren estas mismas situaciones en otros derechos igualmente recortados y limitados como en la educación o en los servicios sociales.

Apoyar con toda la información que tenemos en nuestras manos, las preocupaciones de muchos pueblos en la reorganización territorial y administrativa que se quiere imponer y que es imprescindible que se haga de otra manera.

En segundo lugar, PONER EN PRACTICA, una lección tan evidente como necesaria en el corto plazo, como es llevar a cabo acciones de apoyo mutuo. Entre unos pueblos y otros, entre unos y otros colectivos, entre medio rural y medio urbano, entre productores y consumidores.

Hemos de continuar apoyando y potenciando los servicios de cercanía con los mayores ya puestos en marcha desde hace algunos años; y con la misma fuerza, hemos de apoyar la creación de la red de comercialización entre productores y consumidores en la comarca de Ledesma.

De la misma manera, hemos de apoyarnos con la creación comunitaria de Bancos solidarios de alimentos y otros recursos, organizados por los mismos ciudadanos, frente a los Bancos de alimentos que no son sino un eslabón más en la cadena de control mundial de la alimentación y por lo tanto de la población, a través del mercado global.

En tercer lugar, CREAR Y POTENCIAR redes entre colectivos urbanos y rurales que solidariamente apostemos por encontrar soluciones alternativas frente a las que propone e impone el sistema capitalista.

Los días 17 y 18 de este mes, el colectivo CAS (Colectivos de Acción Solidaria), nos hemos convocado para plantear juntos los retos concretos por los que tenemos que luchar, ante tantos derechos limitados que ponen en riesgo evidente la vida de los pequeños pueblos.

El día 15 de diciembre, distintos colectivos que formamos parte de la Coordinadora Baladre y otros pertenecientes a espacios y territorios del estado español, nos vamos a reunir en Salamanca, en el barrio de Buenos Aires, para celebrar el segundo encuentro estatal por las Rentas Básicas.

Con estas lecciones, apoyos y mucho más, estamos seguros de actuar no estando tan equivocados. Seguiremos construyendo con otras maneras de hacer.

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