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Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Es un problema social

Parece que todos, vecinos e Instituciones, vamos comprendiendo que la problemática de barrios como el de Buenos Aires hay que situarla en el único contexto que la causa, y ésta es la de problemas sociales de hondo calado; en el ámbito de los derechos sociales fundamentales de las personas y en el de los grupos y colectivos que se ven implicados o que participan de negocios y actividades criminales como la del narcotráfico.

Una vez dicho esto, también es verdad que el narcotráfico es una actividad  que desestructura  personas, familias, y por supuesto espacios como el del barrio que nos ocupa. Para afrontar esta problemática se necesitan medidas que conllevan la voluntad de hacer frente a realidades y argumentos criminales sostenidos por la economía de mercado a través de uno de los negocios más oscuros y con ramificaciones más profundas en nuestra sociedad.

 

Esta actividad asesina eligió también el Barrio de buenos Aires para desarrollar sus entramados y sus trapicheos. A la vez, como en tantos lugares, se sirvió de un colectivo de fácil acceso para ser el último eslabón de la cadena de tan significativo negocio.

 

De las repercusiones y consecuencias sabemos mucho en este barrio, las sufrimos y las padecemos pero no sin indignación, aunque con demasiada frialdad por muchos vecinos y vecinas así como personas y colectivos de la ciudad, que también han de sentirse afectados.

 

Si detrás y en las causas de este grave conflicto hay un hondo problema social, evidentemente estamos acertando si en el camino que emprendemos, tomamos entre nuestras manos con toda la responsabilidad el hacer frente con medidas concretas, aunque nada fáciles, a los hechos de violencia del narcotráfico, de indiscriminada utilización de las viviendas sociales o al abandono educativo y la difícil convivencia de dos culturas a veces tan irreconciliables.

 

Vemos la necesidad indiscutible de incorporar a este proceso la mediación de personas miembros de la etnia gitana. Nadie mejor que ellos y ellas para aportar y valorar qué hacer, de la mejor manera, en este camino, sin vuelta atrás, hacia la convivencia.

 

El narcotráfico en estos espacios de barrio no puede ser tratado e interpretado en clave de gitanos; no puede ser narcotráfico =a gitanos; nada más lejos; pero sí están siendo utilizados, señalados y criminalizados. Sí están siendo desprestigiados y destruidos en muchos de sus valores; y en un barrio como el nuestro, después de 25 años, casi tres generaciones han sufrido ya la desestructuración sin vuelta atrás.

 

Responsabilizar en esta empresa común al resto de la población salmantina y sus colectivos sociales, es una tarea a asumir por los propios vecinos y vecinas del Barrio. Con las Instituciones, con todas ellas, contamos; con el propio colectivo gitano, también; los propios vecinos estamos en ello con todas nuestras fuerzas. Hace falta que los propios narcotraficantes con todos sus intereses, se quiten la máscara de la cara y comiencen a darse cuenta que no tiene sentido que continúen haciéndose presente entre nosotros.

 

Al andar se hace camino, y una vez más ésta es nuestra intención. Voluntad y pequeños pasos; lucidez y diálogo; instrumentos y planteamientos claros. Buena voluntad y el objetivo final, uno solo, convivir y convivir. Sin ingenuidades que crean hacer fácil el camino. La ingenuidad es una trampa, pero el desaliento es el mayor enemigo. ¿Qué colectivo humano no va a ser capaz de afrontar y con acierto su propia problemática social?

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