Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Empresas para la economía comunitaria

Estos tiempos de “crisis” económica, han de ser de resistencia al reparto injusto de la riqueza. Estos tiempos de desempleo y precariedad, no por falta de recursos, son de responsabilidad social en la exigencia de crear y pedir a todos y todas bienes sociales para los miembros de la comunidad más empobrecidos.
En tiempo de salarios escandalosos de unos y por lo tanto no de precariedad, si no de continuar alimentando las insaciables ganas de tener y vivir como nadie, o mejor, como nunca. En tiempos de “ robos legales” con el sistema financiero actual, al que llaman “ganancias”, se exigen y se proponen contenciones salariales y subidas de impuestos a los colectivos más precarios y privatización salvaje..

En medio de esta agria realidad, chirría, pero llenan de esperanza el poner gestos comunitarios como los que suponen empresas, (probablemente debieran dejar de llamarse así), con otro planteamiento económico y social.

Habiendo conseguido dar algunos pequeños pasos, estoy plenamente convencido de que las empresas de economía comunitaria deben andar el camino para ser sobre todo instrumentos imprescindibles para ayudar a normalizar muchas vidas que en el caminar de los años se han sentido marginados, empobrecidos y desestructurados. A la vez que quienes provenimos de otras realidades, asumamos estos mismos planteamientos comunales con ellos y entre ellos.

En el año 98 y en el año 2010 pusimos en marcha desde Asdecoba, con todas las dificultades del mundo y más, dos empresas., Una, de catering y la segunda en el sector servicios y mantenimiento, que intentan conjugar empleo normalizado con la experiencia de profesionales y empleo de personas que provienen de colectivos en situación de exclusión, (presos, expresos, mujeres desempleadas, gitanos, discapacitados físicos, sin techo, sin papeles,...)

Estas empresas no se lucran de la economía; no ponen como dios, el dinero; ponen a las personas y la comunidad como centro de una actividad que genera recursos para levantar y hacer crecer a quien tuvo la desgracia de caer en la cárcel, o en la droga, o participar de algún tipo de desventaja social, porque la sociedad y el sistema les ha necesitado así o les ha expulsado de su seno para vivir de esa manera.

De estas dos empresas, su mayor riqueza, ha sido el contenido social; para que con los recursos económicos generados se haya podido mantener una dinámica comunitaria importante; imprescindible, por ejemplo, a la hora de sacar adelante las tres viviendas de acogida y acompañamiento con una media de veinticinco personas diarias, o para crear una pequeña dinámica comunitaria o favorecer la autonomía de algunas personas y familias en situación de desventaja social...

La formación para una nueva conciencia social y un nuevo momento, nos empuja a mejorar las condiciones de las infraestructuras, pero sobre todo a saber dar visibilidad a una realidad que cada día se esconde con mayor precariedad y cantidad.

Somos conscientes que tocando el “dios sagrado” del dinero, esto es como una selva. Pero tenemos la obligación de saber permanecer con independencia y espíritu solamente de responsabilidad comunitario compartida.

Debemos unir esfuerzos e intuiciones cuantos colectivos, personas y grupos trabajamos así. Seguro que esto nos proporcionará más esperanza y sobre todo podremos sentir que el Sistema tiene alternativas..

Los bienes sociales, culturales y económicos de la sociedad repartidos, sin más, generan dependencia. Si entra en juego otra manera de entender la economía y la vida comunitaria, podremos generar desarrollo. Y si ponemos en juego una nueva conciencia humana y forma de vivir, se va a generar otro tipo de relaciones humanas.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: