Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

Dejación intencionada

Algunos barrios periféricos de bastantes ciudades españolas se han visto privados de los derechos sociales más elementales y de las infraestructuras mínimas necesarias para que sus vecinos y vecinas hayan podido desarrollar sus propias vidas.¡Qué difícil que muchas de estas personas hayan podido cuidar y disfrutar de aquellos recursos que a la dignidad de un colectivo comunitario le pertenecen!
Estos barrios han respondido a un modelo de sociedad que con toda rotundidad me atrevo a señalar que no sirve.

Se crearon bajo el reclamo de una vivienda digna; y con el paso del tiempo vas descubriendo deficiencias, incluso físicas, de difícil solución. Se crearon para la convivencia comunitaria; y ésta resulta ser imposible porque hubo otras intencionalidades consentidas. Se crearon para hacer ciudades más abiertas y humanas; y se convirtieron en espacios aislados y deshumanizados.

Se crearon estos barrios para generar cercanía y tolerancia; y al contrario, se han ido creando más barreras personales y colectivas, de criminalización e intransigencia. Se crearon para poder facilitar espacios autónomos y autogestionados; y se han ido convirtiendo en lugares dependientes y de esfuerzos silenciados.

Se crearon como espacios de esperanza; y al final, se han convertido en lugares donde se han gastado puñados de energías que muy poquitas veces han servido para visibilizar otro modelo de sociedad que se sospechaba y soñaba.

El Barrio de Buenos Aires no ha llegado por casualidad a ser un espacio que responde a esta realidad frustrada de los años 80, 90 y 2000. Tampoco todo su entorno de barrios periféricos de la margen izquierda del Tormes.

Y como los ejemplos concretos ilustran las afirmaciones generales, quiero que algunos nos ayuden a pensar siempre con el deseo de poder abrir otras maneras para un nuevo modelo social de relaciones y convivencia.

Lo educativo es clave para desarrollar cualquier modelo social; pero apenas el 5% de la población infantil y juvenil (con menos de 18 años) de estos barrios periféricos del Arrabal a Buenos Aires, pueden participar en su propio medio de la cercanía de su entorno de familia, amigos y vecinos, participando de los recursos del Sistema Educativo. Guarderías infantiles, ninguna pública; Centros de Secundaria, ni públicos ni privados; Formación profesional, ni se conoce.

Los dos Centros de infantil y primaria, con apenas 150 alumnos y determinados por la grave problemática social de su entorno. Otros recursos educativos, de orientación laboral o inserción, aquellos que los propios vecinos hacen posible.

Se crea el barrio más populoso y jóven de los últimos años en Salamanca, como es el de los Alcaldes, y ni una sola infraestructura educativa pública forma parte de realidad del barrio.

El año de la opulencia 2002, (“de aquellos polvos estos lodos”); fue una oportunidad fallida para los barrios. Fueron unos años de espectáculo en inversiones, pero estos barrios estuvieron excluidos radicalmente de estas inversiones.

Si para algo sirviera señalar la causa fundamental de estas situaciones de precariedad en los barrios, habría que concretarla en la dejación intencionada que han mantenido las Administraciones implicadas en la historia de estos espacios urbanos.

Pero probablemente a todos y a todas nos importa más el presente y el futuro que el pasado, y en este sentido el futuro de esta zona y de estos barrios de manera general y particular, va a pasar por la aportación política, social y económica que las personas que aquí vivimos decidamos en un esfuerzo comunitario y compartido.

A corto y medio plazo, el propio Sistema que ha hecho de estos barrios lo que son, no los va a cambiar. Gestionar entre nosotros mismos, con nuestros propios colectivos, la precariedad cultural, económica y social, eso será parte del futuro. La riqueza, vendrá después.

Muchas personas y grupos coincidimos que ante un mundo tan complejo, tan polarizado y excluyente, “salvar la esencia humana concreta es la gran cuestión de nuestro tiempo”; y por supuesto de nuestros barrios.

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