Emiliano tapia original

Entre barrios y exclusión

Emiliano Tapia
Del barrio, de narcotráfico, de instituciones y mucho más...

De “tu p.(Punto) madre”, y otras lindezas.

No es malo que te recuerden cada día a tu madre, por lo que ella significa para todos y todas en nuestras vidas; y aún todavía más cuando ya la has perdido. Pero resulta un tanto molesto que personas del propio barrio te dediquen en cuanto tienen ocasión semejante piropo y saludo.

No es malo que te recuerden cada día a tu madre, por lo que ella significa para todos y todas en nuestras vidas; y aún todavía más cuando ya la has perdido. Pero resulta un tanto molesto que personas del propio barrio te dediquen en cuanto tienen ocasión semejante piropo y saludo.

 

Este hecho se convertiría en anécdota si al fin y al cabo solamente sucediera como consecuencia de que a alguien su entendimiento y su educación no le da para más; o que ese día, de “guindas a brevas”, se le cruzan los cables y los pobrecitos no tienen otro saludo que dirigirte.

 

Pero, penosamente y de forma preocupante, no es así. Con reiteración y casi a diario, hay personas que tenemos que recibir “con resignación” semejante o parecida lindeza si queremos continuar en la tarea que nos ilusiona y nos compromete, y que no es otra que procurar desde hace algunos años, junto a muchos vecinos y vecinas, “un barrio para todas las personas”. Quienes se ponen valientes y faltones no lo quieren entender así.

 

Probablemente quieren minar la ilusión y el esfuerzo de muchas personas que creemos en lo que trabajamos; o que nos venza el cansancio que suele llegar cuando parece que no se avanza en el logro de resultados.

 

En el barrio de Buenos Aires hemos cometido todos, estoy seguro, muchos errores; pero la causa del daño irreparable al espacio común vital del barrio y a muchas de las personas que en él vivimos, sobre todo infancia y juventud, está en haber sido elegido a lo largo de 30 años, y sobre todo los 20 últimos; en primer lugar, para ser un espacio de empobrecimiento y exclusión debido a la configuración social que se ha ido formando en su espacio urbano; en segundo lugar, para que muchas personas y familias se les haya sometido a un sufrimiento inútil y lleguen a sentir el fracaso de sus vidas pues se ilusionaron el poder acceder a una vivienda y disfrutar con sus vecinos y en muchos casos no ha podido ser así; y en tercer lugar y sobre todo, haber sido elegido para ser un espacio de comercio necesario para el negocio del pequeño y mediano narcotráfico con todas sus nefastas y trágicas consecuencias.

 

Cuando una y otra vez las instituciones públicas y privadas hacen caso omiso de sus responsabilidades en estos problemas consentidos pública y privadamente; cuando el propio colectivo social  es utilizado prioritariamente para esta actividad de negocio y deshumanización aprovechando su debilidad; cuando la sociedad globalmente considerada se mantiene permisiva con estos espacios en sus ciudades; cuando existen empresas, entidades, instituciones y personas que se empeñan en sostener los mecanismos que mueven este negocio sin alma ni ética; cuando todas estas fuerzas y circunstancias se dan en espacios de barrios como el nuestro, el esfuerzo de denuncia, de pedir y buscar soluciones conjuntas, de intentar y no poder dialogar con toda la voluntad, de poner con firmeza energías y proyectos, de permanecer a pesar de encontrar barreras insalvables; nos lleva probablemente a quienes más se nos ve a tener que cargar diariamente con groserías y actitudes permanentes que van más allá de lo que debemos permitirnos en la convivencia del día a día.

 

Que dentro de unas semanas, desde las asociaciones del barrio con motivo de la celebración de los treinta años, volvamos a decir y a gritar que “AISLADOS NUNCA, SOLIDARIOS SIEMPRE” y esto refuerce el compromiso de un barrio para todas las personas, de manera evidente un grupo importante de vecinos no lo entenderán así, ni querrán dar razón de su divergencia. Y es que faltan voluntades y sobran actitudes inadmisibles.

 

No obstante, no pierdo la esperanza de que un día pueda triunfar el sentido común de todas las personas, entidades, colectivos e instituciones. Con respeto e interés común y comunitario llegaremos a ello.

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